Mi Reflexión sobre Valencia

Mi llegada fue como un anhelo, pero sonó a interrogación. No pude evitar sentir el “¿Y ahora qué?”, después de haber luchado lo inluchable, dando todo para conseguir mi meta, una meta que por cojones iba a conseguir, finalmente se cumplió.

Por un tiempo mi hermano me acogió en Benimaclet, la vida era amable en aquel barrio y decidí hacer lo propio, y busqué un piso por la misma zona, muy cerca de él por la Avinguda Primat Reig. Nunca olvidaré mis primeros atardeceres mirando al Carrer Almanssora y echar en falta, con el tiempo ese sentimiento se fue disolviendo como un azucarillo en el té. Creo que lo más difícil es no echar de menos, no echar en falta, y sobre todo, olvidar que la cama volvería a estar vacía.
Mis compañeros de piso también contribuyeron a llenar ese espacio, un popurri de culturas, un londinense, una napolitana, un hornillero (de Santiago de la Espada, Jaén) y yo, un murciano. Pasamos nuestros momentos hasta que nuestra compañera Regina, la chica napolitana tuvo que irse por su nuevo trabajo.

Valencia me hizo olvidar, una ciudad de colores, sus formas y su vida, pero a su vez reservada; tardé algunos meses a hacerme a ella, al final no se resistió a ser querida y la quise. Valencia se fue mostrando, su vida, su patrimonio, sus gentes pero también su día a día y su monotonía.

Mi vida continuaba siendo sencilla pero sin parar un segundo, nada nuevo por otra parte, en estos últimos 6 años salir de mi zona de confort es una constante y aunque en muchas ocasiones llega a agotarme me gusta ser arrojado y seguir dando pasos fuera de mi círculo.

Una nueva vida me ayudó a curar mis heridas y a seguir progresando en el trabajo, los estudios y sobre todo experiencias. Pongo la vista en este año y me llevo tantas cosas que cualquiera diría que han sido varios si no fuera porque ha pasado como un suspiro.

Practiqué un nuevo deporte, krav-maga que me enseñó mucho sobre defensa personal, pero lo más importante, conocí gente maravillosa que me apoyaron mucho en mi estancia y me ayudaba a liberar las tensiones que acumulaba durante la semana.

Comencé a volver a ir a la piscina que tanto me había costado retomar y también al gimnasio, soy de esas personas que tiende a adelgazar y no me venía mal tampoco cuidarme, controlar mi dieta, ponerme un poco más fuerte.

He hecho grandes amistades en la universidad, nuevos profesores, muchas caras nuevas, y con algunos una profunda, profunda amistad, es lo que más valoro y sé que a parte de mis recuerdos a ellos los llevaré siempre. Por otra parte, la universidad no se me ha hecho tan cuesta arriba, he tenido mis momentos de desesperación, pero el máster no me ha resultado difícil, ha sido más bien un refrescar conocimientos y ampliar mis horizontes, la verdad es que lo agradezco, he podido dedicar parte de mi tiempo a otras actividades y no asfixiarme con los eternos quehaceres de la universidad, que acaban por hacerla insufrible.

Ha sido un éxito académico, todas aprobadas y con perspectivas muy claras de lo que voy a coger al año siguiente, economía y política agraria. También profesional, trabajar para ANECA es algo que me enorgullece y algunos otros trabajos. Las experiencias inmejorables, en viajes, Zaragoza, Madrid y Barcelona, también mi visita a Dresden y Praha que me maravillaron, mi viaje a México increíble, y para rematar el intensivo de inglés a Coruña no solo me ha dejado un viaje donde volvía a descubrir una tierra que visité de niño sino que me motiva mucho más a seguir aprendiendo y perfeccionado el idioma.

Estos meses de verano me quedan más desocupados, pero tampoco me preocupa, estoy utilizándolos para poner al día todo aquello que no pude hacer durante el curso, leer, escribir o simplemente disfrutar del devaneo de no tener nada que hacer; a mediados de agosto acojo a mi amigo Federico, que tantas ganas tengo de ver y seguro que nos lo pasaremos bien por aquí por Valencia.

Aún quedan cosas por hacer este año, es pronto aún para dar este 2016 finiquitado, pero el balance en estos 8 meses es tremendamente positivo. Creo que si se quiere salir a delante, aunque siempre con esfuerzo, se puede conseguir.