El barquero de Cannaregio

Lo reuní todo, preparé mi viaje y tomé esa barca. La barca escapa de una cárcel de recuerdos inservibles. El barrio donde habito no huele a mar. Lo encuentro como un susurro. Un silencio de muerte. La barca escapa de mi cárcel de recuerdos inservibles, tira lastre, aligera su peso. Detrás no queda nada solo estatuas de sal.

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