De Orange

Tienes una plenitud envidiable, has tenido muchas experiencias que coleccionar, tienes belleza, te sabes manejar en la vida, eres mañoso.
Mucha gente mataría a zarpazo limpio por llegar donde tú, porque tus logros no se quedan en una oficina, sino que los llevas puestos.

Cartagena de Indias

Sofocante, atrevida, llena de color, como una magia antigua me lleva a un mundo atrás en el tiempo. El sol, el mar, el viento y sus piedras parecen estar allí para el deleite de los viajeros. Hace un año de mi viaje y cuantas cosas han cambiado, quizá sea el mundo, quizá sea cosa mía, quizá sea de los dos o de ninguno.
Agradezco a todas aquellas personas que me mostraron de Colombia lo más bello y compartieron un pedacito de su hermoso mundo.

San Felipe de Barajas. Cartagena de Indias 2019

Lo odio todo

Odio esas putas banderitas en las mascarillas, odio también las mascarillas y esas personas que llevan la nariz fuera. Odio a esas personas entrometidas, las que siempre te dicen que hacer, las que siempre tienen una solución y sobre todo a esas que te dicen, no digas, no hagas, no pienses, lleva cuidado, si pero… Odio a la gente gorda y el repulsivo olor de las alcantarillas, odio las mudanzas, las colas del banco, los atascos y la condescendencia, joder como odio la condescendencia,
Como odio que la gente me meta prisa y la gente maleducada, cuanto más si tienen los dos defectos a la vez. Odio esos abre fácil que no son fácil y se rompen, odio que se acaben las pilas del mando, el 1% de batería y los que hacen ruido por la noche. Odio tantas cosas que a veces no soy capaz de soportarme a mi mismo, ¿Cómo voy a soportarte a ti que encima eres gilipollas?

Sexo desprovisto de todo sentimiento

Sexo desprovisto de todo sentimiento, mecánico, frenético y ansioso. Solo quiero conseguir un cuerpo más para follar, desahogarme y buscar otro cuerpo, otro más, sí, para devorar un cuerpo más para correrme, usarlo como objeto, hacerlo mío. Si me canso de este muñeco solo necesito un teléfono para que llegue a mi casa, un encargo, llega en 10 minutos.
El repartidor llega con mi comida lista para servir. Viene limpio, perfumado, me ha traído hasta flores, como si yo tuviera corazón. Soy un monstruo. Hemos acabado, 2 horas, quizá más, le dije que se fuera, no quiero nadie en casa.
Solo quiero sexo desprovisto de todo sentimiento. Lo he usado, estrangulado, escupido, golpeado, lo he torturado. Pero le dije que se fuera, sus flores me han sacado una sonrisa, pero soy un monstruo y le dije que se fuera, no quiero a nadie en mi cama.
Al irse, me ha dado un beso, le dije que no soy ese tipo de chico, le dije que no se sobrepasara que no me gustan los besos, solo buscaba sexo. Amablemente me pidió disculpas. Cerré la puerta y tiré sus flores.