El correo, el make up del dominio y hosting

No suelo publicar este tipo de entradas, normalmente escribo más sobre literatura, filosofía, historias de mi vida personal pero como algunas personas me preguntaron y esto no deja de ser una historia de mi vida me voy a lanzar a por ello.

El correo es una parte muy importante para tu imagen de cara a constituirte como empresa, autónomo e incluso buscar trabajo. Tener un correo con una extensión propia, como por ejemplo pedro@perez.com, ofrece una imagen personal diferenciadora y hoy en día marcar la diferencia puede suponer que un cliente acepte o no tus servicios o bienes que ofreces.

Aparentemente es algo muy sencillo e incluso podríamos decir que tonto. Tener nuestra extensión típica de @gmail.com, @hotmail.com, @microsoft.com, no nos perjudica a la hora de trabajar. Sin embargo, cuando una empresa te da su correo ¿Por qué no tiene la extensión típica que ofrecen los servidores de correos? Las empresas grandes tienen dominio y hosting. Para no enrollarnos el “dominio” es un nombre y el “hosting” es donde guardarlo.

Tener una extensión por defecto o una propia funcionalmente no nos mejora o perjudica a la hora de trabajar… ¿O quizá sí?. Tener un correo personalizado implica primero que has necesitado comerte la cabeza para pensar un nombre y poner en el asador toda tu creatividad para seleccionar el mejor nombre, de tu empresa, tu perro, tu ciudad o posiblemente tus apellidos. Además, como mínimo tendrás que saber qué es un dominio y comprarlo. Para la mayoría de los mortales esto del dominio ya empieza a dar dolor de cabeza y precisamente es lo que te hace diferenciarte, no es que vayas a ser un hacker por tener tu propio dominio pero al principio si eres lego en la materia te hace sentirte como si lo fueras.

En segundo lugar aunque no en todos los casos tendrás un hosting para albergar ese dominio. En mi caso es donde está mi página web y, por tanto, también mi dominio. No obstante, las cuentas de correo también hacen de hosting para tus correos y contenido que recibas.

¡Espera!, esto no es un camino de rosas, tener un dominio, un hosting y una cuenta personalizada de correo cuesta dinero, dependiendo del país, el tiempo, la cantidad de usuarios, incluso la actividad. Por tanto, piénsatelo bien antes de lanzarte y hacerlo. Encamina tu actividad, piensa a largo plazo y planifica, y entonces, y solo entonces, da el paso porque puede ser el empujón que te haga falta para mejorar tu imagen.

A mis compañeros de COMPO EXPERT

Dejaré ahora que las palabras cuestan que Antonio Machado hable, en parte, por mí y que de sus palabras rescate el camino como concepto del gran viaje, de toda la vida consumida, la que se ha quedado atrás.

Como él, yo hoy también reivindico ese camino como presente, recordando mi pasado pero evitando que me obsesione, ni tampoco el futuro, es la hora de marcar mi destino.

Soy dueño una vez más de ese presente mío, el pasado es recuerdo y el futuro ilusión.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

De vuestras sonrisas hice mi posada y ahora que como peregrino desempolvo de nuevo mis zapatos espero haber dejado en vuestra memoria mi canción.

Un fuerte abrazo, nos vemos en el camino.

Recital poético/literario de Almería

Me gustaría compartir con ustedes 3 de mis relatos cortos, el primero “Me soñé con alas para poder volar muy lejos”, el segundo “Silencio” y el tercero un fragmento de “La sombra del Coloso”. Quiero tomar unos segundos, al empezar cada uno de ellos, para contextualizar porque a veces es importante para comprender su significado.

Me soñé con alas para poder volar muy lejos
20 de enero de 2011

Es de mis relatos cortos al que considero mi prosa poética más pura, lo escribí el 20 de enero de 2011 cuando tenía 18 años, empezaba a vivir en Cartagena, sería una estancia de 4 años, lleno de ilusiones, de esperanzas, de sueños y amores. Pero también lleno de rabia, odio y frustraciones propias de la edad. Vitalidad y melancolía todavía son dos características que me acompañan.

¿Quién era aquella que te amó en el sueño mientras dormías? ¿Cuándo volverá este aliento de recuerdo amargo a tus labios? ¿Dónde está el calor tan cercano que se deposita en un rincón de la cama?

Luces de septiembre, y tan triste, que ignorando que existe la luz en la calle vuelas a un horizonte lejano; te pierdes entre suspiro y suspiro, un instante hecho verso, pues te queda tanto por delante. Tus ojos no lo ven pero tu corazón lo siente, en el fondo, en el pecho, un palpitar que no cesa, intenso, profundo, que se sale para exclamar, y exclama que no se pueden poner puertas al campo, que los caminos llevan a lugares insospechados, que por lejos que esté, la vida grita, grita y grita sin control.

Me encuentro libre, me encuentro dueño, soy, soy y soy, porque estoy lleno, lleno de una inmensidad que me abruma a la que recibo con los brazos abiertos. Compañera, compañera, cuéntame y déjame que te cuente, pues tenemos que hablar de muchas cosas, la otra noche, el otro día, me soñé, me soñé con alas para poder volar muy lejos, y… y el mar me llenaba, me fundía con sus olas, me integraba en un perfume salitre para convertirnos en uno, para decir jamás y nunca y para exclamar: siempre.

Para siempre fue perderte, compañera, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañera del alma, que los libros vuelan errantes en el cielo, y sus saberes, y sus letras, y sus poemas, y sus versos eran tristes con la lluvia empapando sus lamentos, pero nada fue tan triste como volver, volver a aquel recuerdo anodino, de aquella ciudad, de aquel mundo, de aquel cielo y tiempo que siempre me recuerdan:

¿Quién era aquella que te amó en el sueño mientras dormías?

Hoy no lo sé, hoy me he marchado, hoy he olvidado este recuerdo que, por bello, no es de mi agrado, porque, la otra noche, la de septiembre de hace años, me soñé, me soñé con alas para volar muy lejos.

Silencio
31 de enero de 2019

El segundo relato que quiero compartir es “Silencio”, una inspiración y tributo a María Cegarra Salcedo, unionense, apasionada de letras y ciencias que me ha dejado uno de los regalos más bellos, el valor del silencio. Llevaba poco tiempo en Barcelona, y cuando llegas a un sitio, yo siempre pongo en una balanza lo que dejo atrás y lo nuevo. Este fue uno de esos momentos.

He perdido hasta el silencio. He perdido hasta ese silencio tan repleto. ¿Para qué los sonidos, lenguajes, voces si tan solo quiero silencio?

Un camino desbordado, atropellado, rebosante, un abrir y cerrar de puertas. Estremecido por un pitido intermitente y un suspiro mecánico siento como fuerzas me empujan sin pretensión alguna.

He perdido hasta el silencio, mi poema de ausencias, el grito sordo de la noche en el túnel. Acércate a mí, viento que mi impaciencia sosiega. Alguna vez vinieron mas se marchan, acércate, aquí, pues he perdido mi silencio.

Fragmento de La Sombra del Coloso
17 de octubre de 2018

La última, un fragmento de “La sombra del Coloso”, una aventura temática y estilística, donde cuidé cada detalle, cada palabra, revisión tras revisión de mi forma de escribir, de sentir, de interpretar sentimientos, imágenes y vivencias para plasmarlas sobre el papel.
Varios meses de trabajo meticuloso, incluso hasta la extenuación que me hizo llevarme más allá de mi límite y capacidad.

[…] Dos Españas me han amado y ¡Cuanto amar han derramado que el perdón aún no ha surgido!, ninguna de las dos encuentra alivio, y yo, viajero de estas almas, que yacen aquí heridas, suspiro, como coloso de la sombra, atenazado al suelo.

Perseguido un hombre por un gigante sin rostro le dio caza, un estallido le atraviesa el cuerpo y cae a mis pies dando un golpe seco contra el suelo por único sonido. El gigante se desvanece y se pierde entre el río. Lo contemplé como inmóvil se ataba a la tierra, como yo en algún tiempo también lo hice.

Después de cien noches de luna un manto de silencio camina lento sobre él, lo arropa del frío de la noche. No vinieron a buscarlo, quizá nadie recuerda el cuerpo de aquel caído, por el tiempo, el agua y el sol enverdecido.

Sobre las amapolas de su camisa blanca hoy raída, se posaron miles de luciérnagas, cientos de miles de luces verdes y amarillas como un destello intermitente de magia y misterio. Un hechizo de los rumores de la noche, entre grillos y sierpes que entre las sombras se ocultan y de sus formas solo se reconoce el sonido.

En mi sombra, su cadáver, víctima de una mole, de un gigante envilecido, allí sigue, pero de su boca brota un vapor de vida, la verde luz de la aurora, el amanecer de una nueva época alimentado por entrañas y sangre del macilento torso. Un nuevo brote de vida, sano y erguido, que es luz en mi penumbra, destellos de plata, suave y tersa madera joven.

Ya no reconozco aquel hombre que un día estuvo tendido en el suelo, solo veo un compañero de mi misma sangre, de mi misma piel que se alza al cielo con sus ramas. […]

El control

Somos finitos, tenemos un principio y un fin, efímero, fugaz, y es en esa consciencia del momento finito de nuestra existencia, de nuestro mundo, cuando comienza el control, la previsión y la planificación.

Mi vida fluye, como el agua se escurre si no tiene un contenedor, el control es como una tubería para esa agua, el canal que dirige, forja el camino. El agua siempre tiende al mar, el control es solo el canal para llevarlo hasta él, le ayuda a conseguir su objetivo más ancestral, más primigénio.

El control también constriñe como una mano que oprime el pecho al respirar. En exceso el control estanca el agua, estanca el agua enverdeciendo el flujo natural de la vida.

Pero es también el control fuente de iniciativa, un deseo irrefrenable por tomar las riendas de la vida aún a renuncias de la felicidad inmediata.

Dejo una franja de tiempo, un espacio que aguarda a lo inesperado, a lo incierto, como una balsa a medio llenar entre el control y la incertidumbre para sentir y disfrutar plenamente de la energía que quiera entregarme la vida.

El arte de moldear el tiempo

Como muchas otras cosas empieza sin premeditación, simplemente por ser como es, en un espacio atemporal, formándose uno solo; así es el arte de moldear el tiempo, como me gusta llamar a la técnica del bonsai.

Un juego sencillo que te convierte en tu yo árbol, al que das forma con tus sentimientos, tus evocaciones, tus virtudes y defectos. El arte de moldear el tiempo también convive con los errores e imperfecciones que dejan marca en el cuerpo, su cuerpo, quizá también el tuyo, de cada hoja arrancada o dejada caer, de la rama que sigue su rumbo, que es constreñida, cortada, mutilada, guiada o simplemente dejada a su hacer, a su libre arbitrio.

El arte de moldear el tiempo es un fin en sí mismo pero sin objetivo, sin límites, sin expectativas, simplemente es.

English

Like many other things starts unpremeditated, simply for being like it is, in a timeless space, forming one; thus is the art of molding the time, as I like to call the bonsai technique.
An easy game becomes you in your I tree, which you shape with your feelings, your evocations, your strengths and weaknesses. The art of molding the time also life together errors and imperfections, which leave scars on the body, its body, maybe also yours, of each torn leaf or dropped, of the branch that follows its course, that is constrained, cut, mutilated, guided or merely left to its doing, to its free will.
The art of molding the time is an end in itself but aimless, limitless, without expectations, it simply is.

Dolor

El dolor también hay que encararlo: es un signo de interrogación que no nos hace mejores más que a condición de que se lo afronte, de que se le responda, es decir, de que se lo ofrezca un sentido. Solo es insoportable el dolor inútil, la experiencia de consumirse sin motivo, sin esperanza, sin finalidad.

English

Pain also has to be faced: it is a question mark that does not make us better unless on the condition that it is confronted, that it is answered, to say, that it is offered a meaning. Only useless pain is unbearable, the experience of being consumed for no reason, without hope, without purpose.

A María Cegarra Salcedo

María es el beso de la mina de la que brota un viento profundo y húmedo. María es el perfume salitre secado al sol y a la espuma de mar, con sus selvas y arrebatos de pasión desmedida. Pero María también es tiempo, un tiempo conjugado de lamentos amortajados, de mortajas con espinas que se clavan en lo más profundo del sentir de la tierra.

María… María también eres cristal de brillos con aristas, un poliedro único, articulado por destellos que si se sabe mirar con los ojos cerrados del alma, llena de colores, a través de ese prisma, un carrete velado en blanco y negro.

María, esa María Cegarra de su Unión enamorada, hoy, aquí, en la ciudad de Murcia te rendimos homenaje, recuerdos también a tu hermano, ese tan querido Andrés del que hablas, al que le pusiste voz en el silencio, que fuiste el viento de sus alas y que es hoy paz en tu memoria.

English

María is the kiss of the mine from which a deep and humid wind comes. Maria is the salpeter perfume dried in the sun and the sea foam, with its jungles and outbursts of excessive passion. But Maria is also time, a conjugated time of shrouded regrets, of shrouds with thorns that dig into the deepest feelings of the earth.

Maria… Maria you are also a crystal of sparkles with edges, a single polyhedron, articulated by flashes that, if you know how to look it with the closed eyes of the soul, it fills with colours, through that prism, a veiled reel in black and white.

Maria, that Maria Cegarra in love with her Unión, today, here, in the city of Murcia, we pay homage to you, regards also to your brother, that beloved Andrés of whom you speak, to whom you gave voice in the silence, for whom you were the wind to his wings and who today is peace in your memory.

Teléfono de la Esperanza

Llegué al teléfono con cierto miedo, dudas y nervioso. No sabía a lo que me iba a enfrentar, no sabía exactamente que iba a encontrar, pero me habían hablado bien del teléfono. Y como otras muchas cosas en la vida, fueron mis ganas de romper las cadenas del miedo y enfrentarme a un reto lo que me hizo dar ese paso adelante.

Llegué al convento en Guadalupe y vi mucha gente mayor, al principio pensé: esto no es para mí, pensé también en si iba a encajar o no, si era un lavado de cerebro, los prejuicios que afloran cuando en realidad te sientes indefenso.

Fue cuestión de horas que empecé a darme cuenta, que detrás de nuestro cuerpo, de nuestra carne, todos tenemos algo en común, un ser sintiente, con sus pasiones, sus tristezas, sus anécdotas, cuando me di cuenta de eso, el dejar al margen lo que veo, para empezar a valorar lo que siento de las personas de alrededor, empezó a producirse un cambio en mí.

Empecé con “Conocerse para crecer”, y ha sido gracias a todos vosotros los que me habéis ayudado a verme a mi mismo, a comprenderme, a quererme, a perdonarme… He visto vuestro dolor, vuestro sufrimiento, pero también vuestras alegrías y risas, que las he sentido como propias. He sentido como mi grupo crecía y yo con él, y creedme que ver como cada martes llegaba mi grupo un poco más vital, un poco más sano, es una de las experiencias más maravillosas que he podido experimentar en mi vida.

Siempre había tenido miedo de afrontar una terapia, gracias a vosotros he podido dar ese paso, el enfrentarme a mis miedos, mis esquemas establecidos, y reparar, curar y abrazar a esa persona que soy yo, que llevo dentro, y que llevaba tanto tiempo sin darle el tiempo y el afecto que merecía.

Nos herimos en sociedad, muchas de nuestras heridas son causadas por los demás, curarlas en sociedad ayuda mucho a vivir el día a día. Me llevo un pedacito de cada uno para emprender mi viaje, mi aventura. Habéis sido mi posada cada uno de vosotros, un refugio para mi espíritu que me han hecho aflorar de nuevo esas ganas irrefrenables de vivir, de sentir, de gozar de la vida.

Quiero terminar dando una bocanada profunda de aire, llenando los pulmones, siendo consciente de como entra el aire, como se mueve mi cuerpo, como pasa por mi garganta, mi lengua y sale por mi boca el aire. ¿Cómo me siento hoy?, Hoy me siento pleno.

Gracias a todos

Cruz Roja

Hoy que me toca despedirme de Murcia, de mi local, de mis amigos y de tantos voluntarios que se dejan la piel y a tantos a los que entregamos todo con una sonrisa y pasión. Les doy las gracias por esta etapa que hemos vivido juntos, pero sobre todo, por hacer de este mundo, un mundo mejor, un mundo más humano.

Aquí he aprendido una sabia lección, llevar la Cruz es llevar una importante responsabilidad, hace que renuncie todos los días a un parte de mí para ser digno de llevarla. Renuncio a la ira, al odio, a los prejuicios, renuncio a mi visión tan crítica sobre las cosas, renuncio a hablar para poder escuchar, y renuncio a mi propio ego para poder dar todo aquello que soy yo.

Compañeros, quiero que vosotros llevéis la Cruz con orgullo porque sois vosotros los que hacéis que la Cruz sea un orgullo llevarla, como así lo hicieron otros antes que nosotros.
Quiero invitaros a recordar que representamos una institución con 155 años de vida, desde el 17 de febrero de 1863.

Y esto solo sería posible porque hay un denominador común en todos los voluntarios que pasan por aquí: La pasión, la ilusión y las ganas de entrega a los demás.

Tengo la esperanza y casi la certeza de que esta etapa os marcará tanto como en mí lo ha hecho, llevando esos siete principios, humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad como compañeros de viaje.

Me faltaban unas palabras por escribir y dejé inconcluso este escrito hasta hoy, miércoles 12 de diciembre de 2018. Querer siempre entraña un riesgo, perder lo querido. Un año ya en Promoción del Éxito Escolar, y parece que fuera hace unos días cuando me apunté. Os he querido entregar todo lo que soy yo, sin que nadie me lo pidiera, os he dado todo lo que soy sin ninguna obligación, y esto es lo más bonito que me llevo de Cruz Roja, ser libre para entregar mi corazón a los demás, a quien lo necesite, sin importar su edad, cultura, religión o sexo.

Encontramos en el camino personas maravillosas que nos ayudan a seguir caminando, como una fuente que recarga nuestras fuerzas, nuestro espíritu y nos alienta a caminar, a retomar el camino, y seguir caminando en ese sendero que llamamos vida. Habéis sido mi fuente, mi ilusión y mi esperanza. No sé si llegaré a estas lineas sin emocionarme, probablemente no, pero eso significará que me he dado permiso para poder sentir, para poder vivir y gozar de la vida plenamente. Os invito a que también lo hagáis vosotros. Gracias a todos.