Sexo desprovisto de todo sentimiento

Sexo desprovisto de todo sentimiento, mecánico, frenético y ansioso. Solo quiero conseguir un cuerpo más para follar, desahogarme y buscar otro cuerpo, otro más, sí, para devorar un cuerpo más para correrme, usarlo como objeto, hacerlo mío. Si me canso de este muñeco solo necesito un teléfono para que llegue a mi casa, un encargo, llega en 10 minutos.
El repartidor llega con mi comida lista para servir. Viene limpio, perfumado, me ha traído hasta flores, como si yo tuviera corazón. Soy un monstruo. Hemos acabado, 2 horas, quizá más, le dije que se fuera, no quiero nadie en casa.
Solo quiero sexo desprovisto de todo sentimiento. Lo he usado, estrangulado, escupido, golpeado, lo he torturado. Pero le dije que se fuera, sus flores me han sacado una sonrisa, pero soy un monstruo y le dije que se fuera, no quiero a nadie en mi cama.
Al irse, me ha dado un beso, le dije que no soy ese tipo de chico, le dije que no se sobrepasara que no me gustan los besos, solo buscaba sexo. Amablemente me pidió disculpas. Cerré la puerta y tiré sus flores.

A Murcia

Murcia, antes Mursiya, la tierra rica en yeso, corte del más poderoso de los Omeyas, es cuna del cante jondo, el que nace del alma. Para deleitar a Abderramán II, el gran músico Ziryab inventó en este lugar la quinta cuerda de la guitarra, haciendo posible para los siglos venideros el esplendor del llanto de acordes que enciende las puertas de la madrugada.

Su sucesor legendario rey Lobo transformó Murcia de capital de un reino de taifas en capital de todo el Levante. Por doquier hizo piedra sus sueños.
Los cristianos llegaron, pero la magia de los moros se quedó para siempre en las calles de los gremios: de la trapería, de la platería, de los vidrieros.
Las mezquitas dieron paso a las iglesias, pero los murcianos siguieron enamorando por las noches el llanto alegre de la guitarra.

Dicen que túneles secretos serpentean bajo el subsuelo y unen la catedral cristiana con el antiguo castillo árabe de Monteagudo, como si pudieran unir el pasado con el futuro. Un futuro alado, en el que un hijo de Murcia, Juan de la Cierva y Codorniú, nacido en 1895, llegaría a inventar el helicóptero.

El río Segura al que por aquí llaman el Reguerón y su afluente el Guadalentín traían el verdor, pero también el miedo a sus alegres riveras. Quizás por eso pronto lo ataron, le pusieron cauces que frenaron el ímpetu del agua y su ambición destructora.
Toda Murcia es una huerta feliz, ya decía Unamuno que esta era la ciudad más huertana de Europa, o quizás la huerta más urbana de Europa. Huele a huerta y la huerta huele al agua bendecida y temida.
Hija del verde y del agua, apacible como los frutos colmados crece el alma murciana feliz al calorcito de la tierra”. En palabras del escritor murciano Vicente Medina.

Reflexiones

No tengas miedo por empezar por lo más básico, a ser un principiante. Cuando los niños aprenden un idioma empiezan por cosas sencillas. Colores, números, frases fáciles. Si quieres empezar leyendo a Shakespeare te admiro por el esfuerzo, pero lo más probable es que te frustres y termines dejándolo. Sé consciente de tus limitaciones, levantar nuestra fuerza de voluntad es una tarea compleja. Pónselo fácil a tu cuerpo, si has reunido el valor para comenzar algo, aprender, leer, pintar, bailar no rompas ese maravilloso arranque si no es por una buena razón. Si el motor está en marcha viaja en tu coche, pero traza tu viaje. ¿Por qué has cogido este viaje y donde quieres ir? Quien consigue un porqué encontrará casi cualquier cómo.

Poesía de calendario

Pasó una hora. Dos. Y hasta tres. La lengua de la noche entra por mi ventana. Gélida y húmeda me saca una sonrisa. De color gris perla, tenue, tímida. Después de tanto tiempo nos hemos visto de nuevo. Amor, amor, amor. Amor querido. Después de tanto tiempo que no nos hemos visto y yo me he acordado de ti. Mucho tiempo, he estado pensando en ti. Amor, amor, amor perdido. Amor perdido, sé que nunca olvidaré lo que te he querido, que nunca olvidaré lo que nos hemos querido después de tanto tiempo, si quieres acordarte de mí. Pasó una hora. La lengua de la noche entra por mi ventana. Amor querido.