Sexo desprovisto de todo sentimiento

Sexo desprovisto de todo sentimiento, mecánico, frenético y ansioso. Solo quiero conseguir un cuerpo más para follar, desahogarme y buscar otro cuerpo, otro más, sí, para devorar un cuerpo más para correrme, usarlo como objeto, hacerlo mío. Si me canso de este muñeco solo necesito un teléfono para que llegue a mi casa, un encargo, llega en 10 minutos.
El repartidor llega con mi comida lista para servir. Viene limpio, perfumado, me ha traído hasta flores, como si yo tuviera corazón. Soy un monstruo. Hemos acabado, 2 horas, quizá más, le dije que se fuera, no quiero nadie en casa.
Solo quiero sexo desprovisto de todo sentimiento. Lo he usado, estrangulado, escupido, golpeado, lo he torturado. Pero le dije que se fuera, sus flores me han sacado una sonrisa, pero soy un monstruo y le dije que se fuera, no quiero a nadie en mi cama.
Al irse, me ha dado un beso, le dije que no soy ese tipo de chico, le dije que no se sobrepasara que no me gustan los besos, solo buscaba sexo. Amablemente me pidió disculpas. Cerré la puerta y tiré sus flores.

¿Por qué sí y por qué no?

Hace algún tiempo escuché una tertulia sobre las familias tradicionales, el día del orgullo y un largo, etc. A colación dijo uno de los interlocutores: ¿ Y por qué no hay un día del orgullo hetero?

Hoy me he propuesto contestar.

Porque cuando uno va a la escuela ser hetero no es objeto de bullying, pero si ser negro, gordo, listo o bisexual.
Porque cuando ningún niño o niña le echaron de su casa por ser heterosexual, ni su madre sintió miedo porque discriminaran a su hijo.
Porque durante el holocausto los homosexuales sí fueron perseguidos, al igual que judíos o presos políticos, tratados como animales, en condiciones de esclavitud y asesinados en el nazismo pero no se cuenta ningún muerto por ser heterosexual. Pero aún después de lo vivido y terminada la segunda guerra mundial el 2 de septiembre de 1945 tendrían que esperar hasta 1969 para que se aceptara su sexualidad en Alemania.
Porque todavía hay 70 países en el mundo en el que estar con alguien de tu mismo sexo es un crimen, pero no hay ningún estado que criminalice la heterosexualidad.
Porque las principales religiones a nivel mundial no condenan la heterosexualidad, pero si la homosexualidad.
Porque un heterosexual nunca tendrá que salir del armario, nadie le dirá “que no se te note”, ni tendrá que ocultarlo.

Habrá mil porqués, o quizá más, estos son los míos.


A Murcia

Murcia, antes Mursiya, la tierra rica en yeso, corte del más poderoso de los Omeyas, es cuna del cante jondo, el que nace del alma. Para deleitar a Abderramán II, el gran músico Ziryab inventó en este lugar la quinta cuerda de la guitarra, haciendo posible para los siglos venideros el esplendor del llanto de acordes que enciende las puertas de la madrugada.

Su sucesor legendario rey Lobo transformó Murcia de capital de un reino de taifas en capital de todo el Levante. Por doquier hizo piedra sus sueños.
Los cristianos llegaron, pero la magia de los moros se quedó para siempre en las calles de los gremios: de la trapería, de la platería, de los vidrieros.
Las mezquitas dieron paso a las iglesias, pero los murcianos siguieron enamorando por las noches el llanto alegre de la guitarra.

Dicen que túneles secretos serpentean bajo el subsuelo y unen la catedral cristiana con el antiguo castillo árabe de Monteagudo, como si pudieran unir el pasado con el futuro. Un futuro alado, en el que un hijo de Murcia, Juan de la Cierva y Codorniú, nacido en 1895, llegaría a inventar el helicóptero.

El río Segura al que por aquí llaman el Reguerón y su afluente el Guadalentín traían el verdor, pero también el miedo a sus alegres riveras. Quizás por eso pronto lo ataron, le pusieron cauces que frenaron el ímpetu del agua y su ambición destructora.
Toda Murcia es una huerta feliz, ya decía Unamuno que esta era la ciudad más huertana de Europa, o quizás la huerta más urbana de Europa. Huele a huerta y la huerta huele al agua bendecida y temida.
Hija del verde y del agua, apacible como los frutos colmados crece el alma murciana feliz al calorcito de la tierra”. En palabras del escritor murciano Vicente Medina.

Reflexiones

No tengas miedo por empezar por lo más básico, a ser un principiante. Cuando los niños aprenden un idioma empiezan por cosas sencillas. Colores, números, frases fáciles. Si quieres empezar leyendo a Shakespeare te admiro por el esfuerzo, pero lo más probable es que te frustres y termines dejándolo. Sé consciente de tus limitaciones, levantar nuestra fuerza de voluntad es una tarea compleja. Pónselo fácil a tu cuerpo, si has reunido el valor para comenzar algo, aprender, leer, pintar, bailar no rompas ese maravilloso arranque si no es por una buena razón. Si el motor está en marcha viaja en tu coche, pero traza tu viaje. ¿Por qué has cogido este viaje y donde quieres ir? Quien consigue un porqué encontrará casi cualquier cómo.

Domus

En el siglo XXI se empieza a revolucionar el concepto de casa por el de domus. La domus es funcional en todos sus aspectos, habitable, bella y útil al trabajo del morador. En la antigüedad el dueño de la casa dormía y vivía en ella, pero también trabajaba, fabricaba sus alimentos o los procesaba.

Hoy en día no solemos plantear un proyecto arquitectónico pensando en recobrar la inversión al margen de la especulación por el precio de la vivienda. Este es verdaderamente el punto en el que rompe conceptualmente la forma de entender la arquitectura. El plantear una vivienda pensando, además de otros aspectos imprescindibles en un hogar, en el beneficio económico. Si nuestro beneficio económico además de ser respetuoso con el medio ambiente mejorara la disponibilidad de recursos de la humanidad, entonces, y solo entonces empezarían a converger ideas más allá del yo, del egocentrismo humano.

Pero, y si además de ser útil, funcional, habitable, productivo y eficiente pensando en los demás fuera bello en sí mismo, para disfrutarlo yo y la humanidad. Es entonces cuando surge la obra de arte, cuando convergen diferentes ideas y es algo que hace enorgullecer al ser humano. La evocación del sentimiento, la evocación de la contemplación y la maestría del hombre.

El sentido errante

El día parecía tranquilo como otro día más de mis vacaciones, pero hoy no lo sería, la experiencia me decía que no lo sería, lo que me hacía pensar por qué estaba allí.

Bajé a Murcia por una especie de sentido de la responsabilidad, un aliño de empatía y lástima; en verdad, nadie me pidió que lo hiciera pero ese cóctel me obligó de alguna manera a aventurarme otra vez a esa epopeya que de tanto en tanto volvía a fracasar.
Con mis mejores intenciones llegué a aquella casa de mis recuerdos infantiles en Santa Isabel, llamé y después de un rato, consiguió abrirme. Subí hasta la sexta planta. Cansado, sordo, arqueado como una madera vieja… exhausto. Así me recibió, con su clásica cortesía. No cruzamos apenas dos palabras. Tardamos casi veinte minutos en cerrar las puertas de la casa, esas manías que la gente mayor genera en todo y para todo, incomprensibles para cualquiera fuera de su psique, pero tan trascendentales e importantes que se vuelven como las necesidades vitales.

Aquí empezaría poco a poco a colmar mi paciencia, mi buen hacer y mi ganas de ayudar.

Accedí a llevar su coche más por orgullo personal que por ayudar tengo que admitir. Como no podía ser de otra forma no me lo puso fácil, él tuvo que sacarlo de su garaje, era muy difícil para hacerlo yo, solo un experto en la automoción, como él evidentemente, podía hacerlo. No quise herir más a aquel viejo león herido por la edad y preferí mantener su orgullo intacto. Conseguimos salir de aquel aparcamiento y fuimos a recoger a mi madre, a la que compadecía por estar “obligada” a cuidar de él aunque solo fuera unas semanas. Llegamos finalmente no sin medirnos las fuerzas verbalmente en alguna ocasión. Recogimos a mi madre y ayudó a amenizar el trayecto al ser ella quien sacaba constantemente conversación.

Subimos la montaña por encima de la Fuensanta y allí estaba la casa con mis recuerdos agridulces de toda mi infancia, donde habíamos disfrutado felices mis primos, mis hermanos pero la antipatía de mis abuelos, la falta de interés y sus formas incoherentes y groseras fueron apartando a todos de su lado en los veranos.

Era una casa grande, con un espacioso jardín, piscina e incluso un trozo de bosque, cabían allí fácilmente 11 personas eso sin contar los 2 sofás. Era la típica casa en la que cualquier niño podría disfrutar sin medida. Si no fuera por él, el recuerdo más amargo de mi infancia. Era literalmente una bestia, sus palabras como gruñidos y ladridos como un animal creaban un velo de miedo y respeto, sus continuas aseveraciones, su puesto, su experiencia, parecía que él lo era todo y lo supiera todo.

Dejamos las maletas y organizamos nuestras habitaciones. Yo me quedé un rato sobre la cama pensando. Por una parte entendía la situación actual, él había perdido a su mujer, mi abuela. El dolor, la falta de sentido, su deterioro de facultades le hacía vulnerable e irascible. Poco a poco volví a pensar en que en realidad, siempre había sido igual y la empatía o lástima que podía sentir por él se fue poco a poco esfumando.

Yo estaba en uno de los momentos más fuertes de mi vida y no iba a permitir que nada ni nadie pasase por encima de mí. Él ya no tenía ninguna autoridad ni por una parte física, porque ya no me aterrorizaba ni me conseguía amedrentar como cuando era un niño, ni moral, porque en realidad yo me había hecho a mi mismo, había luchado para llegar a ser quien era y ni él ni nadie podía cuestionar mis logros y progresos.

Fueron pasando los días y cada cual me resultó más terrible, muchos recuerdos, la dificultad de ver a mi madre desbordada por la ineptitud emocional de su padre y, sin duda, la terrible actitud de mi abuelo. Sea como fuere aquellos días me permitieron aprender valiosas lecciones, la primera cuál era mi sustrato. De donde venían mis pensamientos, emociones, actuaciones, muchos de mis comportamientos eran heredados de mis padres, de mis abuelos, si quería mejorar debía empezar por estudiarlos, porque siempre es más fácil ver los problemas ajenos que los propios, y buscar soluciones.

La otra parte era romper con los roles que siempre me habían contenido, reprimido o cohibido, con mis familiares y amigos. Si quería resultados diferentes, tenía que actuar diferente. Rebelarme y ser capaz de enfrentarme a la figura de mi abuelo supuso un antes y un después en mi crecimiento personal, me hizo liberar mi lastre emocional y empoderarme como nunca lo había hecho antes.

La esfera de mi trascender

Aquel día sucedieron cosas terribles, pero otras, sin embargo, fuero maravillosas.

Cerré los ojos y nada sucedió. Quise sentir y no podía. Volví a insistir, esta vez prestando más atención a cada palabra, cada nota y nada sucedió. Frustrado lo dejé de intentar, sentía mucha ansiedad por no ser capaz de hacer bien un ejercicio tan sencillo. Me dije, por lo menos disfrutaré de la música y el ejercicio de relajación.

En ese momento mi viaje comenzó sin darme cuenta, algo que jamás se volvería a cerrar, como un descubrimiento, la puerta de mi existencia, esperándome para cuando quisiese volver a entrar.

Me sumergí, abrí mi corazón, latía sin parar, lo sentía como desbordado me explotaba en el pecho. Abrí mi sentimiento y sentí los latidos tan rápidos y violentos que pensé que moriría de un infarto. Abrí mi entendimiento, mi comprensión y sentí dolor, profundo y punzante. Poco a poco mis latidos fueron cesando, más suaves. El lugar donde me encontraba era oscuro y húmedo, todo se fue inundando de un líquido amniótico, todo se llenó de un líquido viscoso en mi mente. Estaba atrapado, me resistí, aguanté la respiración pero sentía que me ahogaba. Cuando no pude más tragué el líquido que me fue colmatando los pulmones. No me ahogué, la sensación era extraña, podía respirar pero mis pulmones estaban llenos de líquido. Dejé por un momento de lado la razón, sin intentar explicar aquel fenómeno tan extraño y miré mis manos, eran suaves y pegajosas, empapadas por ese líquido que todo lo rodeaba.
La piel de mis manos era sutil, miré el resto de mi cuerpo, también lo era, tenue, frágil. Mi cuerpo producía un centelleo desde el interior. Una tormenta de destellos rojizos como los rayos se deslizan entre las nubes en una borrasca. Una luz atravesando mis músculos, vísceras, piel, todos mis tejidos que eran frágiles y esponjosos.

Miré entonces mi barriga, allí estaba, un cordón del que solo veía su final conectado a mi cuerpo. Mas allá, el cordón se difuminaba en la oscuridad.
Mi luz se fue volviendo más intensa agolpándose a borbotones por todo mi torso como bolas que recorrían mi cuerpo levantando mi piel. Comenzaron a salir pequeñas bolas de luz fuera de mi cuerpo, como granos de arena luminosos, parecieran miles de luciérnagas alumbrando la oscuridad de aquel lugar.

Aquellos granos de luz fueron juntándose hasta formar una bola. La bola comenzó a producir destellos de una luz blanca, aquella esfera terminó por explotar en un destello que me deslumbró. Iluminó todo el espacio. Era un océano, lleno de un líquido ligero, azul, salpicado de destellos. Nadé, era libre, tenía mayor dominio de mis extremidades, pero el cordón en mi barriga seguía unido a mí. Lo miré, se prolongaba más allá del agua, apenas le di importancia, estaba más preocupado por explorar el océano y nadar que por la unión que me conectaba con el exterior.

Nadé durante bastante tiempo persiguiendo destellos de luz que se alejaban de nuevo conforme yo me acercaba. Comencé a bajar, buceé profundo donde casi no había luz y empecé a percibir un burbujeo que provenían de unas luces verdes, rojas y amarillas. El agua se calentaba al acercarme. Finalmente vi aquel magma que provenía de la tierra, viscoso, caliente del que emanaban burbujas, ceniza y humo. Toqué aquella lava que brotaba del fondo del océano, sentí como el pinchazo de una aguja en la punta de mis dedos y el agua se fue solidificando, tan lentamente que no me di cuenta hasta que ya era evidente que no podía nadar, todo era sólido.

Permanecí un tiempo sin poder moverme, petrificado por aquella roca que me contenía. Su espíritu se proyectó con el mío. Una memoria antigua me mantuvo inmóvil, quieto en el ahora, en un presente continuo sin futuro ni pasado que me costó entender, donde la vida, la suya y la mía, nuestros espíritus perduraban eternamente.

Una raíz empezó a resquebrajar la roca, el molde que me contenía inmóvil, paralizado en el tiempo. Poco a poco la raíz fue hundiéndose hasta liberarme. La raíz no se detuvo ahí, se metió por mis uñas, por mi nariz y por mi boca, por todo lugar donde encontró espacio para poder hacerlo. El cordón que me unía en mi barriga también se convirtió en raíz, y ésta, se metió en mis vísceras. Sentí como las raíces me rompían la piel, mis órganos, en un proceso de metamorfosis que no pude parar. Mi piel cayó al suelo, seca, inerte, con mi propio rostro, vacío.

Yo era parte del árbol, de la raíz a las hojas. Ella, como la roca me hizo conectar con un pasado muy antiguo, donde el tiempo no existía, las cosas no eran ni serían, todo es. En ese momento, como si cada segundo vivido o por vivir lo viviera en el aquí y ahora.
La raíz me dio seguridad, confianza, me hacía sentirme parte de un todo mayor. La raíz me mostró el espacio, las estrellas, los planetas y la luna, me mostró también como se consumen las estrellas y nacen, todos los misterios del cosmos hasta sus oscuridades más profundas y terroríficas.
Quise tocarlo, sentirlo con mis propios dedos pero estaba inmóvil y las yemas de mis dedos eran de la raíz. Le pedí que me dejara marchar, le dije que aunque la amaba como parte de mí no era libre y debía recuperar mi forma y caminar solo.

Aparecí solo en la oscuridad, miré mis manos, allí estaban. También estaban mis pies. Mi cordón había desaparecido. Era grande, de la estatura de un adulto. Caminé, todo estaba oscuro, diáfano, tenía miedo.

Comencé a correr, en todas direcciones, ni si quiera sabía por qué, estaba asustado, el corazón me volvía a latir a mil por hora. Pero entonces lo encontré a él. Me detuve en seco, y lo miré. Era mi yo, mi yo cuando tenía 8 años. Llevaba aquella esfera de luz azul en sus manos, no hablamos, él podía hablar en mí mente y yo en la suya, sus pensamientos eran los míos y viceversa. Me preguntó ¿Yo te he perdonado? ¿Y tú?, me ofreció aquella esfera azul brillante que me comí. Lo vi sonreír y desapareció.

En ese momento abrí los ojos. En ese momento mi viaje comenzó sin darme cuenta, algo que jamás se volvería a cerrar, como un descubrimiento, la puerta de mi existencia, esperándome para cuando quisiese volver a entrar.

El correo, el make up del dominio y hosting

No suelo publicar este tipo de entradas, normalmente escribo más sobre literatura, filosofía, historias de mi vida personal pero como algunas personas me preguntaron y esto no deja de ser una historia de mi vida me voy a lanzar a por ello.

El correo es una parte muy importante para tu imagen de cara a constituirte como empresa, autónomo e incluso buscar trabajo. Tener un correo con una extensión propia, como por ejemplo pedro@perez.com, ofrece una imagen personal diferenciadora y hoy en día marcar la diferencia puede suponer que un cliente acepte o no tus servicios o bienes que ofreces.

Aparentemente es algo muy sencillo e incluso podríamos decir que tonto. Tener nuestra extensión típica de @gmail.com, @hotmail.com, @microsoft.com, no nos perjudica a la hora de trabajar. Sin embargo, cuando una empresa te da su correo ¿Por qué no tiene la extensión típica que ofrecen los servidores de correos? Las empresas grandes tienen dominio y hosting. Para no enrollarnos el “dominio” es un nombre y el “hosting” es donde guardarlo.

Tener una extensión por defecto o una propia funcionalmente no nos mejora o perjudica a la hora de trabajar… ¿O quizá sí?. Tener un correo personalizado implica primero que has necesitado comerte la cabeza para pensar un nombre y poner en el asador toda tu creatividad para seleccionar el mejor nombre, de tu empresa, tu perro, tu ciudad o posiblemente tus apellidos. Además, como mínimo tendrás que saber qué es un dominio y comprarlo. Para la mayoría de los mortales esto del dominio ya empieza a dar dolor de cabeza y precisamente es lo que te hace diferenciarte, no es que vayas a ser un hacker por tener tu propio dominio pero al principio si eres lego en la materia te hace sentirte como si lo fueras.

En segundo lugar aunque no en todos los casos tendrás un hosting para albergar ese dominio. En mi caso es donde está mi página web y, por tanto, también mi dominio. No obstante, las cuentas de correo también hacen de hosting para tus correos y contenido que recibas.

¡Espera!, esto no es un camino de rosas, tener un dominio, un hosting y una cuenta personalizada de correo cuesta dinero, dependiendo del país, el tiempo, la cantidad de usuarios, incluso la actividad. Por tanto, piénsatelo bien antes de lanzarte y hacerlo. Encamina tu actividad, piensa a largo plazo y planifica, y entonces, y solo entonces, da el paso porque puede ser el empujón que te haga falta para mejorar tu imagen.

A María Cegarra Salcedo

María es el beso de la mina de la que brota un viento profundo y húmedo. María es el perfume salitre secado al sol y a la espuma de mar, con sus selvas y arrebatos de pasión desmedida. Pero María también es tiempo, un tiempo conjugado de lamentos amortajados, de mortajas con espinas que se clavan en lo más profundo del sentir de la tierra.

María… María también eres cristal de brillos con aristas, un poliedro único, articulado por destellos que si se sabe mirar con los ojos cerrados del alma, llena de colores, a través de ese prisma, un carrete velado en blanco y negro.

María, esa María Cegarra de su Unión enamorada, hoy, aquí, en la ciudad de Murcia te rendimos homenaje, recuerdos también a tu hermano, ese tan querido Andrés del que hablas, al que le pusiste voz en el silencio, que fuiste el viento de sus alas y que es hoy paz en tu memoria.

English

María is the kiss of the mine from which a deep and humid wind comes. Maria is the salpeter perfume dried in the sun and the sea foam, with its jungles and outbursts of excessive passion. But Maria is also time, a conjugated time of shrouded regrets, of shrouds with thorns that dig into the deepest feelings of the earth.

Maria… Maria you are also a crystal of sparkles with edges, a single polyhedron, articulated by flashes that, if you know how to look it with the closed eyes of the soul, it fills with colours, through that prism, a veiled reel in black and white.

Maria, that Maria Cegarra in love with her Unión, today, here, in the city of Murcia, we pay homage to you, regards also to your brother, that beloved Andrés of whom you speak, to whom you gave voice in the silence, for whom you were the wind to his wings and who today is peace in your memory.

Juventud

Habláis de la juventud con mente vil y alma ennegrecida. Os falta observación y entendimiento pero bien sobrado os son los prejuicios. Habláis de una juventud sin valores, yo hablo de una juventud valiente. Sin fuerza para levantar países, cuando son capaces de alzar el cuello y mirar al cielo. Habláis de la pereza y la desidia, de una generación que no está a la altura, pero no os dais cuenta de que son pájaros y vuelan por encima de vuestras cabezas.

Un discurso banal, faltado de cuerpo y espíritu que es un monstruo de humo que por la boca escupe veneno y ácido, no se puede esperar más de un engendro encadenado por la sombra.

No desesperéis que de la tribulación nacerá la semilla, los buenos tiempos camuflan la villanía, la pereza y la enajenación, mas oídme, no sois nada de eso.

Es hoy, es ahora, los días en que no hay nada que nos proteja, donde salir con el pecho descubierto a recibir la bala es lo que nos hará libres y grandes. Somos nosotros el rostro del cambio pues no podemos esperar que sean los que apuntan con el dedo desde sus sillones los que nos den la libertad.

Seremos atacados, seremos maltratados, hasta nuestros iguales nos negarán, sufriremos la repulsa de muchos, nos vejarán, insultarán, escupirán e incluso habremos de recibir la muerte por respuesta.

No será un camino fácil, incluso a renuncia de la propia vida, pero esto es juventud, esto es la obra, esta es nuestra obra de llama viva y este es nuestro momento, gozad el martirio porque nos indicará el camino correcto. Lucharé por todo aquello que creo noble y justo, e invito a todo aquel que quiera sumarse a esta lucha que no desespere y que conserve entre sus manos su más puro fuego, su juventud.