Discurso Máster Ingeniería Agronómica de la Universidad Politécnica de Valencia 2015-17

Gracias a todos los que habéis podido asistir a este acto que encierra otra etapa de nuestras vidas; gracias a mis compañeros por brindarme la oportunidad de poder estar hoy, yo, ante vosotros, entregándoos mis más sinceras palabras. Pero sobre todo, gracias a la comunidad universitaria, padres, amigos y seres queridos que sois vosotros el engranaje fundamental para hacer que esta máquina funcione cada día. Gracias.

Después de muchos años estudiando, vi que el siguiente paso era hacer el máster, al principio pensé ¿Por qué tenía yo que seguir estudiando si ya tenía una carrera? Hoy estoy aquí, han pasado los años y, más humilde, reconozco que la vida es un proceso continuo de aprendizaje, que la vida es búsqueda, es camino, y eso es lo que le da el sabor y la intriga a este mundo, la incertidumbre de las cosas maravillosas que nos son ocultas y con el paso de los años se nos desvelan, pero otras, permanecen guardadas bajo el velo del misterio y la fantasía. Hay que mantenerse despierto, expectante, atesorar la duda, siempre a la espera de lo inesperado.

Es aquí donde la universidad juega su papel más importante, la universidad es lo único que permite a un ciudadano corriente vivir como un príncipe, ¿Cómo podría haberme dedicado, si no poseyese una fortuna personal, a lo que más me gusta, a leer cosas, a formarme y a plantearme preguntas? ¿Cómo podría haberlo hecho si no hubiera tenido este extraordinario apoyo? A la universidad toda honra se le debe porque te permite realmente esto, te permite vivir como si hubieras nacido príncipe. Tiene una parte mala que no hemos de olvidar, la parte mala es, como en todos los lugares, que tiende a cerrarse sobre sí misma. Por eso, tenemos que velar para que sea un lugar de encuentro de saberes, un lugar para compartir bajo el lema de la tolerancia, un lugar donde confluyan nuestras mejores voluntades, y abierta, abierta al cambio, abierta al progreso y abierta a la diversidad.

Cuando entré en la universidad nunca pensé que acabaría inmerso en este cosmos que me ha otorgado tanto, pero que también tiene una increíble responsabilidad, de nuestras manos dependen muchos, nuestro compromiso profesional debe ser pleno y cuanto más si cabe el moral y ético en esta ingeniería que es la ingeniería de la vida, de su conservación y su florecimiento.

Valencia, con les seues gents i la seua universitat me ha entregado mucho, especialmente este último año de especialización que al ser el trato íntimo y familiar me ha permitido ahondar en miles de cuestiones referentes al hambre, la pobreza y la desesperación misma del hombre, aunque una pléyade de dudas me asaltan y el conocimiento del sufrimiento de la humanidad que no disfruta de nuestras comodidades lo sienta como una llaga en mi propio cuerpo creo que está en la voluntad de nuestros jóvenes la fuerza para hacer un poco mejor nuestro mundo, aunque solo fuera un grano, las playas están llenas de tantos minúsculos granitos de arena que es la unidad lo que nos hará fuertes para alcanzar los cambios.

Por último, demos hueco a los que vendrán, nuevos amigos, trabajo y experiencias, relaciones, incluso para algunos, hijos; mantengamos también a aquellos que siguen a nuestro lado, dándoles el cariño y el afecto que merecen pero, sobre todo, no olvidemos a los que ya no están hoy con nosotros, que permanezca su más virtuoso recuerdo siempre en nuestro corazón y que la luz de su llama no se apague, nunca.

El fenómeno del mareo institucional

Quiero definir un término que aunque es de acuñación propia da explicación a un fenómeno de conocimiento muy extendido y, quizá más de lo que quisiéramos, bastante frecuente.
En primer lugar, el mareo institucional está más extendido entre las instituciones públicas, por el mero hecho de que las competencias o responsabilidades quedan diluidas entre un mare magnum no solo de otras instituciones sino, entre cargos, directrices, normativas, oficinas, formularios y un largo etc.
Otro factor importante es el interés de la institución frente al cliente, si el interés de la institución es pleno en el cliente, en este caso el ciudadano, el mareo institucional tiende a, como si de un juego de magia se tratase, desaparecer. Este hecho no es fruto del azar, cuando la institución ve en el cliente un beneficio directo es presta a deshacerse en actitudes para que el cliente realice, de la forma más satisfactoria y eficaz, la tarea para con la institución. ¿Y si no somos del grupo de interés de la institución? Poco a poco amigos, vamos a ir desentrañando este concepto. Es uno de los factores por los que se produce el efecto del mareo institucional. La institución fomenta la desidia al cliente utilizando las artes más eficaces que dispone, la administración institucional, para que “sin actuar de mala fe ni incurrir en porfía” sea lo más difícil posible llegar a la resolución del problema.
Este es el primer paso del efecto “mareo institucional”, es desiste en tu reclamación, queja, búsqueda, no nos interesa, no eres del grupo de interés. No obstante, no siempre es el primero, a veces de antepone lo que sería propiamente el mareo, consulta con, aquí no es, es en aquella ventanilla, este no es el formulario, te falta este papel, el sistema no está operativo ahora, solo se atiende hasta las 11, ¿Les ha sucedido alguna vez? ¿Han sentido impotencia verdad?, bien, aquí comienza el bucle, no es que nos dirijamos a un sitio y nos indiquen el camino correcto, es que vamos de un sitio a otro, dando botes sin rumbo fijo, por varios motivos, el primero es el representante de la institución ni conoce sus funciones y competencias pero igualmente desconoce las competencias de las demás partes de la institución y el segundo es escurrir el bulto, y con esto quiero decir que un problema es una carga, y sobre todo para las instituciones públicas problemas significa trabajo a parte del que se desarrolla habitualmente, y si consideramos que nos pagan por hacer el trabajo habitual y este es extra y como funcionarios no vamos a hacer ni un minuto más sin su correspondiente remuneración entonces problemas es directamente igual trabajo sin pagar.
¿Desesperado?, ¿El tiempo juega en tu contra?, ¿Falta de transparencia?, ¿Indefensión?, ¿Desidia?, ¿Piensas en dejarlo todo y desistir?… ¡Error!, evidentemente la experiencia es un punto a favor y cada vez que te enfrentes a una situación parecida a esta estarás más preparado. Nunca dejes de luchar por estas cosas, por varias razones, la primordial es que este tipo de sucesos se producen a lo largo de toda la vida, desde la mayoría de edad hasta la muerte, es imprescindible enfrentarse a este tipo de sucesos, conocer la administración es vital para cualquier ciudadano que viva en sociedad en el siglo XXI.
Juega con las instituciones, a diferencia de lo que piensas, no te lo tomes como algo personal, aborda el asunto con calma y toma el asunto poco a poco, la cólera te hará tomar decisiones poco acertadas a la hora de enfrentarte con la administración.
El primer consejo es quéjate, el segundo, deja rastro y constancia en todas las instituciones. Los correos son útiles pero no en este caso, el poder del papel y las cartas sigue teniendo un importante valor en las instituciones, ve al registro general de la institución que sea y deja constancia de tu queja.
Quizá esté mal decirlo pero magnifica tu queja, con esto no estoy diciendo que utilices información falsa, pero el lenguaje es muy útil en este caso, utilízalo bien para darle pompa a tu queja.
Quéjate a todos y cuando digo a todos, quiero decir a todos, manda cartas hasta a la limpiadora de la oficina, todos han de saber el motivo de tu queja, la queja, y cuan afectado estar por un acto así.
Busca apoyos, esta parte es bastante difícil, pero la unidad es muy poderosa, las intrigas institucionales de varias personas asustan, los individuos por sí solos no asustan a la administración ni a las instituciones, la masa sí, juega con eso, unidad significa poder, y el poder es muy útil para hacer cambios, las instituciones lo saben, el poder puede hacer que cambien las cosas y por regla general las instituciones quieren que siga todo igual, juega con su miedo.
La cuarta fuerza, los medios, ¿tienes tiempo?, martillea a la institución, los medios son muy útiles si se sabe hacer a los demás partícipes de tu problema, trata bien este asunto, a priori, nadie va a querer ayudarte, a no ser que hagas partícipes a los demás de tu problema, si alguien siente tu problema como propio, entonces puede que te ayude. Aquí están las redes sociales, periódicos, radios, televisión, créeme nunca pensaste que tendrías tanto poder para cambiar las cosas hasta que alguno de estos medios te escucha y se pone en marcha.

Podría cambiar en mucho este pequeño artículo, quería ser bastante sintético de algunas experiencias personales, como la vida es un proceso continuo de aprendizaje si alguien desea aportar algo o aconsejarme estoy abierto a sugerencias y que me lo deje en los comentarios.

Reflexiones sobre el Pacto de Milán

Una vez más acojo con tristeza una vez más estos encuentros 1. Veo a muchos profesionales con grandes ideas, con ideas muy claras pero que no se escuchan, que llegan al simposio con las palabras e ideas grabadas y les cuesta escuchar, les cuesta hacer oídos a argumentos que se salgan de sus estrecheces ideológicas.
No sé quien fue el primero en plantearse los problemas del hambre pero ya hacía resonaba en torno a los años 20. Han pasado casi 100 años y estamos en la misma posición. Veo diálogos enconados, muros en la argumentación, en el consenso porque el problema antes que social, antes que económico, ecológico o agrícola es el problema filosófico. Un problema más profundo que afecta a las entrañas del ser humano, los particularismos. Al igual que el filósofo español Ortega apuntaba en su España Invertebrada, los particularismos es la enfermedad más extendida, también de este siglo XXI, la banalización de las desgracias ajenas, de la falta de empatía; en definitiva de las visiones egoístas y la falta de un proyecto en común que aglutine a todos.
La lucha principal es en contra de esa visión nihilista que tiene occidente y erradicar la banalidad del mal a la que nos hemos acostumbrado.
Los particularismos, el nihilismo o la banalidad no ha sido el mayor de mis asombros, por primera vez he sentido que los jóvenes no tenemos hueco en el mundo intelectual ni técnico ocupado por aquellos que se encumbran como “élites” que pretenden dar soluciones a un mundo que ellos mismos han corrompido. Considero que se produce un colapso de regeneración motivado por la falta de transmisión y conexión entre generaciones. No existe una renovación y, si esta se produce, es de ruptura. Quienes ostentan el poder no preparan a sus sucesores, solo se aferran al propio poder hasta su fin último.
Me gustaría hacer ver que aquí existen dos tipos:
Aquellos anclados en un tiempo pretérito, solo escuchan los ecos del pasado sin realmente vivir, que es algo que se hace hacia adelante, es una actividad que va desde este segundo al inmediato futuro. En cualquiera de sus formas son nihilistas o han entrado en la más pura banalidad.
Aquellos que creen haber creado un proyecto fecundo como resultado de un pacto común, pero es un camuflaje del egoísmo, lleno de verborrea o simplemente la más pura necedad. Estos son los particularistas.
Podrán sonar a pesimismo esta visión del pacto de Milán que no falla en su planteamiento pero sí en su ejecución. Pero no es pesimismo sino advertencia, si ambos tipos son un peligro para la vida privada cuanto no más serán para la vida pública.

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1 Diálogos sobre la Nutrición y Sistemas Alimentarios Sostenibles consecuencia del Pacto de Milán

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Amor, temor y redes clientelares al servicio del Poder

El amor es caprichoso y quienes te han ensalzado un día te querrán ver caer, pero si hay algo más fuerte que la envidia del devaneo caprichoso de los afectos es el poder del temor. Si has acumulado un poder suficiente y este es legítimo y se ejerce con justicia, las envidias te verán como una torre inexpugnable a la que solo los necios intentarían retar, y aunque el temor del propio poder otorga ciertas garantías, las torres siempre son de cristal, el temor es como un globo, puede ser enorme pero basta una aguja para hacerlo desaparecer. Para conservar la torre no dejes que tus enemigos la toquen, descubrirán el truco y una única afrenta dará pie a cualquier otra, los castigos ejemplares hacen torres inexorables. Pero, hay un error en toda esta cadena lógica, como dirían los religiosos, en la persecución del mal uno se aleja un poco de Dios pagando un precio, y exactamente, los castigos ejemplares suscitan venganza, y la venganza hace a los hombres necios, enloquecer hasta tal punto que dejan de temer, la venganza deslegitimiza el poder, y no hay nada más vulnerable que un poder injusto y deslegitimizado. Por eso, son necesarias las redes clientelares, amigos que harán el trabajo sucio por un poco de tu poder. Pero ¿Qué pasa con los amigos?, ¿Son de fiar o, por el contrario, son como los enemigos a los que se debe tratar con precaución? Los amigos son, si cabe, más peligrosos, son lobos vestidos de corderos, por eso, tienen que estar muy cerca, son como las ramas de un árbol, quieren crecer a partir de un tronco, absorber la fuerza central, porque aspiran a ser algo más. Los amigos son como esos árboles de las selvas, algunas ramas generan lianas o raíces, una vez se han anclado al suelo, tienen sus propios nutrientes, y de nada les sirve el tronco principal, una ligera brisa o un golpe bastan para separar la rama de su tronco. Procura que tus redes clientelares no echen raíces, que dependan de tu poder, mantén tu poder como necesario, su poder emana del tuyo.

Marguerite

Primera parte: La joven de la ventana
Segunda parte: El hombre del sombrero

Vano dolor, desdenes de palabras quebradas, cristales rotos que a roca precipitan como hojas de plata al suelo, deseos de una historia que bajo marca de fuego forja un comienzo iluso. Sin apenas un segundo de deliberación, no hay consuelo para aquellos que en el tintineo de un candil derraman lágrimas de amarga desdicha e irritación. Fue renacer entre habladurías el criterio propio.

Marguerite esperaba fuera, había entornado la puerta, ponía sus manos rozando ligeramente sus labios, blancas manos de arpa la señalan cómplice de una vida esclava. Marguerite saca de su bolsillo una caja envuelta en un pañuelo. Traga una de sus pastillas. Siente como se desliza por su garganta. El amor es una inconsistencia se dice ella. Le gusta deslizar su mano izquierda por su cuello, su garganta hasta llegar a su escote, su pecho. Aprieta fuerte y coge su camisa con fuerza. El amor es una inconsistencia, sólo aquello que es puramente inalcanzable repele a la razón y atormenta al alma.

Marguerite vuelve dentro, coge la llave en la mesa, quedan dos días por delante hasta el lunes que tenga que volver. Le gusta dar una ojeada cuando todo está en calma, ordenado. Se queda unos minutos mirando a través del escaparate la calle, como las gotas lamen los cristales y los negros adoquines. Se pone su gabardina y el gorro de la mesa. Baja la persiana. Un sentimiento agridulce le abate siempre que los viernes es la última en volver a casa. Veintiún minutos. Turbia noche de neblina tul. Marguerite odia los paraguas y prefiere salir sin él, camina por los soportales con el único rumor de sus zapatos contra el suelo. El goteo incesante empapa cada calle, cada tejado, cada hueso en la ciudad. Escucha como es costumbre cada viernes para llegar a casa el golpeo de las cuatro campanadas que le recuerdan la hora. Acelera el paso. Casi está llegando a casa. Un hombre con sombrero camina por la plaza. No puede evitar sentirse nerviosa. Camina un poco más rápido, sin parecer desesperada. Le quedan muy pocos pasos para llegar a la puerta. Intenta sacar las llaves del bolso pero no las encuentra. Rebusca en él cada vez más nerviosa, como un torrente desatado al pánico. Siente aproximarse algo detrás. Encuentra la llave y forcejeando con la cerradura para abrirla caen al suelo, en un segundo intento más afortunado consigue entrar. Cierra inmediatamente y exhala el aire contenido. Golpean la puerta varias veces. Marguerite se da la vuelta, aterrada no puede dar ni un paso, se le han bloqueado las piernas. Alguien al otro lado forcejea el pomo de la puerta. La puerta comienza a abrirse en una oscuridad azul. Contra la pared Marguerite al final del recibidor colapsada por el pánico no puede dar ni un paso. La puerta se abre del todo y solo puede ver la silueta de quien camuflado entre la noche se dispone a entrar.

Reflexiones

Aciago el mundo que nos toca, donde las armas en los países “desarrollados”, junto a las guerras y los fusilamientos los vemos como algo lejano y de otras regiones del mundo. Pero en realidad, solo una metamorfosis ha cambiado su forma, y ésta, los camufla ante nuestros ojos, ante nuestra sociedad, instituciones, calles y ciudades, lo que los hace aún más peligrosos, fusiles que son las manos de los hombres, y las balas, las mentes envenenadas de aquellos que bajo el yugo de la sin razón aniquilan toda esperanza, toda democracia, toda libertad y bondad del mundo.

Ante esta violencia, predadora y convulsa de opresión intelectual, la voracidad de la idea ante la idea del propio pueblo oprimiéndose a sí mismo, se instala el pesimismo. La naturaleza humana puede concurrir de muchas formas y tiene presentaciones desastrosas. Cuando la dejamos aflorar en su parte perversa, y ciertamente la tiene, la vergüenza para la humanidad se instala como pesimismo respecto a lo que somos capaces de hacer o no hacer.

Reflexiones

Me gusta la época en la que se valoraba a la gente por sus cicatrices, sus marcas, las heridas de guerra. Hoy se admira a quienes no tienen ni un rasguño, bañados en perfume de operaciones estéticas en vías de una juventud eterna.
Me gusta aquella época en que se valoraba a la gente por las cicatrices de la experiencia, por las arrugas de haber llorado, reído y amado y por las marcas de la vida.
Espero que algún día llegue el día en que el mundo valore más las huellas de haber vivido que permanecer intacto sin haber vivido nunca.

Italiano

Mi piace il tempo in che si aveva caro alla gente per i suoi cicatrici, le marche, le ferite di guerra. Oggi si ammira a chi non ha ne un graffio, bagnati in profumo di operazioni estetiche nella via di una perenne giovinezza.
Mi piace quel tempo in che si aveva caro alla gente per i cicatrici dell’esperienza, per le rughe di avere pianto, riso ed amato e per le marche della vita.
Spero che alcun giorno verrà il giorno in cui il mondo avia caro più l’impronte di vivere invece di rimanere intatto senza avere vissuto mai.

Alguien que se fue

[…] Voy a contarte todo lo que nunca te conté, voy a hacer todo más sencillo y voy a ahorrarte otro disgusto más. Yo sé que todo tiene solución, que esto es cuestión de verlo medio lleno, que a veces no tenemos otra opción, lo mejor es decidir si aún nos tenemos.

Uno de los dos decidió que era mejor no seguir, supongo que esta historia es de superar cuando alguien se marcha; que mi vida sigue hacia delante, que es ahora cuando empiezo a levantarme porque seguir sentado solo me hacía daño.
Ya ha pasado casi un año, veo las cosas con más perspectiva, pero tampoco demasiada, hay cosas que me confunden, que solo aturden un rumbo que he tomado por intuición. Voy a decir adiós a mi vida, antes o después tendré que romper con ella, no sé que me espera después de esto, creo que no soy consciente de todo lo que me aguarda, aún así, no tengo miedo.
Mis recuerdos se desvanecen, también los que viví contigo, los que pasamos juntos en mi cama tirada en el suelo, te he echado mucho de menos, no sabes cuánto, aún te sigo echando de menos, quiero jurarme que no tanto, no te lo mereces.
A mi llegada a México me di cuenta que toda mi vida había cambiado, que nada volverá a ser como antes, que es cuestión de tiempo que el agua rompa la presa; no sé porque me acordé de ti, ¿tonto verdad?, me acordé de lo que pensábamos, un viaje juntos, un viaje con el amor de tu vida. Lo peor ha sido regresar a España pero cuando vuelva, será mi adiós definitivo.
Hoy no estás conmigo, eso ya lo sé, pero me gustaba creer que tú me querías, que yo te quería, una ilusión que aún mantengo en silencio, me gusta recordar todo lo que te he querido, quiero mantener tu recuerdo, pero solo me hace daño, me hace daño recordar tu pelo, recordar tus ojos, recordarnos dormidos, me hacen daños tus besos, me envenenan de melancolía.
No quiero seguir enfermando en un silencio que guardo en mi piel, no quiero jugar a ese juego de los excesos y las faltas, quiero salir a la calle, y ver esa sonrisa de enero que me invitaba a emprender una aventura para toda la vida, romper con la banalidad de las cosas, la banalidad de mi mundo, dejar atrás la sombra tenue de nuestro pasado. Déjame ir, hay algo que todos llevamos dentro, que algunos dejan florecer, otros morir. Déjame ver la verdad en las cosas inmerso en una sociedad frívola e hipócrita pero no me pidas que vuelva a nuestras miradas que se encontraron y llevan toda una vida perdidas, no me recuerdes cuántos labios no se habrían encontrado si en el amor no existiese algo de locura, no me retengas en este sonoro silencio, en esta poesía callada, no quiero contener más palabras tras los labios. No voy a desvanecer piel a piel ni una caricia más, cerraré las cristaleras abiertas al deseo de lo irrealizable, solo es cuestión de mirar más lejos porque no voy a arrancar ni una lágrimas más al alma, ni en una tarde de invierno ni en una soledad azul de recuerdos, esta vez el soplido será de color, y con el mar no voy a echar de menos ninguna parte, ningún lugar, ningún tiempo.

Mi historia se acaba aquí o quizá solo acabe de empezar…

Progreso

Perdonad que recurra a términos tan de mi rama de conocimiento que para algunos, ajenos a ella, resultan, a priori, incomprensibles, mas no temáis que entenderéis.
En mi mundo, en nuestro mundo, no es información lo que falta, es criticidad, no es progreso sino apasionamiento, no es moral sino solidaridad.
Como las plantas atiborradas de nitrógeno, crecen, crecen sin parar, vigorosas, verdes, con ganas de tocar el cielo con cada hoja, mas olvidan otra realidad, una realidad que se esconde bajo la tierra, una realidad que las sustente y les de la vida.
Estas plantas vigorosas, atiborradas, frívolas, son flores de un día, impactan, son vistosas y obnubilan con sus colores y perfumes, son una vanidosa treta hedonista de consumo, porque qué sería el progreso sin el consumo.

Son frenéticos intentos de captar miradas, atenciones en un mundo masificado, absurdo, abrumado por el exceso y la falta, no os dejéis engañar, pues sabéis, que esas frívolas atiborradas, son flores de un día, su mero crecimiento las tuerce y nunca tocarán el sol. Sus raíces, débiles, sin principios, sin base alguna no pueden aguantar el intento de erigir una cultura megalómana, megalítica.

Cuando hay sequía enseguida deja ver sus estragos, deja ver sus miserias, sus desdenes, su devaneo, y se consumen en su propio deseo, quisieran volver a ser raíz y tocan la tierra en un intento desesperado por conocer, por volver a ser, mas su deseo de querer ser y no ser las tortura, como el atado por los narcóticos busca su dosis, porque si algo es adictivo para nuestra sociedad es eso que llaman “progreso”, mas sabed, que lo que vosotros llamáis progreso, yo lo llamo flores de un día, frivolas, vigorosas y atiborradas flores de un día.