El arte de moldear el tiempo

Como muchas otras cosas empieza sin premeditación, simplemente por ser como es, en un espacio atemporal, formándose uno solo; así es el arte de moldear el tiempo, como me gusta llamar a la técnica del bonsai.

Un juego sencillo que te convierte en tu yo árbol, al que das forma con tus sentimientos, tus evocaciones, tus virtudes y defectos. El arte de moldear el tiempo también convive con los errores e imperfecciones que dejan marca en el cuerpo, su cuerpo, quizá también el tuyo, de cada hoja arrancada o dejada caer, de la rama que sigue su rumbo, que es constreñida, cortada, mutilada, guiada o simplemente dejada a su hacer, a su libre arbitrio.

El arte de moldear el tiempo es un fin en sí mismo pero sin objetivo, sin límites, sin expectativas, simplemente es.

English

Like many other things starts unpremeditated, simply for being like it is, in a timeless space, forming one; thus is the art of molding the time, as I like to call the bonsai technique.
An easy game becomes you in your I tree, which you shape with your feelings, your evocations, your strengths and weaknesses. The art of molding the time also life together errors and imperfections, which leave scars on the body, its body, maybe also yours, of each torn leaf or dropped, of the branch that follows its course, that is constrained, cut, mutilated, guided or merely left to its doing, to its free will.
The art of molding the time is an end in itself but aimless, limitless, without expectations, it simply is.

Dolor

El dolor también hay que encararlo: es un signo de interrogación que no nos hace mejores más que a condición de que se lo afronte, de que se le responda, es decir, de que se lo ofrezca un sentido. Solo es insoportable el dolor inútil, la experiencia de consumirse sin motivo, sin esperanza, sin finalidad.

English

Pain also has to be faced: it is a question mark that does not make us better unless on the condition that it is confronted, that it is answered, to say, that it is offered a meaning. Only useless pain is unbearable, the experience of being consumed for no reason, without hope, without purpose.

Reflexiones

Cualquiera puede contarte el principio y el final de la historia, pocos conocen que sucede entre esas dos partes. Yo he decidido descubrirla.

Català

Qualsevol pot explicar-el principi i el final de la història, pocs coneixen que succeeix entre aquestes dues parts. Jo he decidit descobrir-la.

English

Anyone can tell you the beginning and end of the story, few know what happens between those two parts. I have decided to discover it.

Italiano

Chiunque può dirti l’inizio e la fine della storia, pochi sanno cosa succede tra queste due parti. Ho decisodi scoprirlo.

Las formas del no ser

Infinitos son los rayos de luz que llegan durante el día, y es fascinante cuando, en la tarde, se atenúa la luz, esperando ver ese último destello como si en la ausencia también hubiera belleza, una belleza fugaz, tenue y expresiva.

Sabes que la luz desaparece, que no será eterna, y sabes que este día se acaba. Esperas expectante pero sereno, como si después de miles de rayos contemplados a lo largo del día éste fuera el más brillante pero no es así. Calmado, cada vez más apagado, produce sombras y colores que en ningún otro momento del día alcanzaste a ver, naranjas, rojos, púrpuras y azules. Es hora de recoger toda la luz y despedirse hasta otro día, quizá el último, es por ello que se resiste a dar su último vapor de vida.

Reflexiones

No importa que sean casas de ladrillo o castillos en el Loira, no es importante si las gotas golpean los sombreros o los cabellos de señoras, ni si quiera es importante el sol, la luna, las estrellas o las mismas nubes contenidas en el aire que respiro, solo me importa ese lugar y ese momento, el que da sentido a todo lo demás. Cómo el olor inundaba esa calle, cómo el atardecer se ocultaba entre las montañas del valle o las pisadas apresuradas de zapatos cualquier día de lluvia. A cada cual su tierra y sus vivencias le parecerán maravillosamente singulares e irrepetibles, y cada ser, cada segundo contenido en ese tiempo y en ese espacio, nos parecerá, único.

Agrio pasado, vinagre en el corazón

Los desmanes del pasado a veces dejan duros recuerdos. Como instinto de supervivencia, que de otra forma no podríamos afrontar nuestro día a día, vamos dando un paso hacia el olvido, hacia el perdón, el consuelo, y si todo funciona, la paz. La vida más allá del 2000 deja una amarga estela, la imposibilidad de olvidar, todo queda grabado, todo queda escrito, todo queda en la red. Al igual que en nuestra mente, el olvido nos hace falta para vivir y mucho más para progresar. Las experiencias positivas aportan luz a nuestros pasos, arrojo, seguridad. Pero ¿Y las negativas?. Las negativas son una cuesta que nos es muy difícil subir, incluso, a veces, no superamos jamás. ¿Cuántos amigos de la infancia se prometieron la amistad eterna?, hoy fugaces palabras que se ha llevado el viento. ¿Cuántos labios se juraron no separarse? y han pasado del amor al odio en menos de una fracción de segundo.

Es inevitable sentir cierta nostalgia de qué fuimos, qué somos. Ni peor, ni mejor, simplemente diferente, pero la sensación trémula de inestabilidad y devenir nos crepita el alma y resiente el corazón. Amigos que han sido como carne de la carne, razón de las entrañas, hoy son menos que nada, menos que aire, una sensación invisible. Incluso familia que se pierde hasta desvanecerse en el silencio del olvido.

De todo esto no hay nada que aprender, más bien desaprender lo aprendido, volver a fluir y dejar pasar. Volver al origen de lo que fuimos aún con nuestras magulladuras, volver a mirar con ojos de quien nunca fue, nunca vivió y nunca sintió, para volver a ser, vivir y sentir y, abrir hueco al futuro que está por llegar. Cuando pasan los años, hay muchas cosas que desaparecen, pero el sentimiento de culpa está ahí, está si es la lección, el autoperdón, la carga de la culpa del olvido y el devenir que cada individuo lleva hasta que se da cuenta de su peso. Es hora de perdonarse, no está de más recordar esto cada cierto tiempo, parar, analizar el pasado, y decir, hasta aquí la culpa. No es algo que se haga un día y no se tenga que volver a hacer jamás, es una lucha constante entre el ser y el devenir, un sentido trágico de la vida que se retoma como el recuerdo, sin saber cómo, ni por qué, una simple advocación, nos trae una brisa que nos sabe a pretérito, donde el vencedor, será siempre, el devenir.