Montañas infinitas

Tu mano dibuja la silueta de mi futuro, un camino que se surca en el aire. Mi debilidad, mis miedos, he decidido luchar contra ellos. ¿Luchar? He decidido rendirme, no quiero luchar más. He decidido abrazarlos. El abrazo es aceptación. La aceptación es ausencia de sufrimiento. No soy valiente. No soy fuerte. Soy el ser humano. El ser humano de carne y hueso.

Popurri

Bogotá, Guatapé, Nemocón, Medellín, Salento, Pereira, Villa de Leyva, Cartagena de Indias, el Valle del Cocora, Isla Múcura. La vida es un viaje. Este es mi viaje, donde mis pies me llevan, lejos, cerca. Aquí y ahora. Todas aquellas historias conforman lo que yo soy. Entonces ¿Qué eres?, ¿Qué soy?, ¿Soy todo lo que he decidido ser?, ¿Qué fui?, ¿Qué seré?, ¿Qué soy para ti? Cierro los ojos. Tomo una bocanada de aire y recuerdo que soy. Expulso el aire por mi boca y aparece esa mágica palabra de presente. Soy. Sin más.

Reflexiones

No tengas miedo por empezar por lo más básico, a ser un principiante. Cuando los niños aprenden un idioma empiezan por cosas sencillas. Colores, números, frases fáciles. Si quieres empezar leyendo a Shakespeare te admiro por el esfuerzo, pero lo más probable es que te frustres y termines dejándolo. Sé consciente de tus limitaciones, levantar nuestra fuerza de voluntad es una tarea compleja. Pónselo fácil a tu cuerpo, si has reunido el valor para comenzar algo, aprender, leer, pintar, bailar no rompas ese maravilloso arranque si no es por una buena razón. Si el motor está en marcha viaja en tu coche, pero traza tu viaje. ¿Por qué has cogido este viaje y donde quieres ir? Quien consigue un porqué encontrará casi cualquier cómo.

La fragilidad del agua

Fugaces son las estrellas que surcan el cielo. Efímeras las hojas cayendo de álamos y chopos. Insignificante la danza de la sultana. Pasajera la sonrisa de un amigo. Trivial el arrullo del agua. Perecedero el eco de la última nota antes del aplauso. Superfluo el sueño de mis fantasías. Baladí la ilusión. Humano. Líquido. Voraz.

Todo vale, nada queda. El problema de las sociedades modernas es que es difícil pronosticar cuál será el siguiente paso, cómo se desarrollará la siguiente crisis, dilema y como sabemos tan poco sobre ello nos sentimos impotentes.

Si uno no es capaz de predecir como las cosas evolucionarán, no puede tomar medidas de precaución, entonces, no nos podemos defender, prepararnos, los hechos nos toman por sorpresa, nos sentimos arrastrados y la vida nos sacude y golpea violentamente.

La planificación del futuro desafía nuestros hábitos y costumbres, las capacidades que aprendimos, las pasiones que dejamos, la experiencia dada que nos ayuda a superar los escoyos del camino. Los espacios son virtuales, los mercados volubles, las personas intercambiadas y las ilusiones frágiles como el agua.

Sentimiento trágico de la vida

Hay dos tipos de personas: los que temen a la muerte y los que no. Yo soy de los segundos. He participado de la muerte, del no existir, del desaparecer, he querido morir, he muerto muchas veces, por eso no temo a la muerte, a mi propia muerte, a imaginar mi propia muerte.

Siempre he sido libre porque no tengo miedo a la muerte, es ella quien me teme. Desde la oscuridad la observo como una bestia acechando su presa, esperando con sigilo, desde la sombra, a saltar sobre ella.
Mi confesión de muerte es mi testimonio de vida, a no ver en la muerte mi condena sino un premio ansiado, un regalo de la propia existencia al propio ser.

Aquí espero el mármol que no leeré en el que ya están escritos fecha, ciudad y epitafio.