El fenómeno del mareo institucional

Quiero definir un término que aunque es de acuñación propia da explicación a un fenómeno de conocimiento muy extendido y, quizá más de lo que quisiéramos, bastante frecuente.
En primer lugar, el mareo institucional está más extendido entre las instituciones públicas, por el mero hecho de que las competencias o responsabilidades quedan diluidas entre un mare magnum no solo de otras instituciones sino, entre cargos, directrices, normativas, oficinas, formularios y un largo etc.
Otro factor importante es el interés de la institución frente al cliente, si el interés de la institución es pleno en el cliente, en este caso el ciudadano, el mareo institucional tiende a, como si de un juego de magia se tratase, desaparecer. Este hecho no es fruto del azar, cuando la institución ve en el cliente un beneficio directo es presta a deshacerse en actitudes para que el cliente realice, de la forma más satisfactoria y eficaz, la tarea para con la institución. ¿Y si no somos del grupo de interés de la institución? Poco a poco amigos, vamos a ir desentrañando este concepto. Es uno de los factores por los que se produce el efecto del mareo institucional. La institución fomenta la desidia al cliente utilizando las artes más eficaces que dispone, la administración institucional, para que “sin actuar de mala fe ni incurrir en porfía” sea lo más difícil posible llegar a la resolución del problema.
Este es el primer paso del efecto “mareo institucional”, es desiste en tu reclamación, queja, búsqueda, no nos interesa, no eres del grupo de interés. No obstante, no siempre es el primero, a veces de antepone lo que sería propiamente el mareo, consulta con, aquí no es, es en aquella ventanilla, este no es el formulario, te falta este papel, el sistema no está operativo ahora, solo se atiende hasta las 11, ¿Les ha sucedido alguna vez? ¿Han sentido impotencia verdad?, bien, aquí comienza el bucle, no es que nos dirijamos a un sitio y nos indiquen el camino correcto, es que vamos de un sitio a otro, dando botes sin rumbo fijo, por varios motivos, el primero es el representante de la institución ni conoce sus funciones y competencias pero igualmente desconoce las competencias de las demás partes de la institución y el segundo es escurrir el bulto, y con esto quiero decir que un problema es una carga, y sobre todo para las instituciones públicas problemas significa trabajo a parte del que se desarrolla habitualmente, y si consideramos que nos pagan por hacer el trabajo habitual y este es extra y como funcionarios no vamos a hacer ni un minuto más sin su correspondiente remuneración entonces problemas es directamente igual trabajo sin pagar.
¿Desesperado?, ¿El tiempo juega en tu contra?, ¿Falta de transparencia?, ¿Indefensión?, ¿Desidia?, ¿Piensas en dejarlo todo y desistir?… ¡Error!, evidentemente la experiencia es un punto a favor y cada vez que te enfrentes a una situación parecida a esta estarás más preparado. Nunca dejes de luchar por estas cosas, por varias razones, la primordial es que este tipo de sucesos se producen a lo largo de toda la vida, desde la mayoría de edad hasta la muerte, es imprescindible enfrentarse a este tipo de sucesos, conocer la administración es vital para cualquier ciudadano que viva en sociedad en el siglo XXI.
Juega con las instituciones, a diferencia de lo que piensas, no te lo tomes como algo personal, aborda el asunto con calma y toma el asunto poco a poco, la cólera te hará tomar decisiones poco acertadas a la hora de enfrentarte con la administración.
El primer consejo es quéjate, el segundo, deja rastro y constancia en todas las instituciones. Los correos son útiles pero no en este caso, el poder del papel y las cartas sigue teniendo un importante valor en las instituciones, ve al registro general de la institución que sea y deja constancia de tu queja.
Quizá esté mal decirlo pero magnifica tu queja, con esto no estoy diciendo que utilices información falsa, pero el lenguaje es muy útil en este caso, utilízalo bien para darle pompa a tu queja.
Quéjate a todos y cuando digo a todos, quiero decir a todos, manda cartas hasta a la limpiadora de la oficina, todos han de saber el motivo de tu queja, la queja, y cuan afectado estar por un acto así.
Busca apoyos, esta parte es bastante difícil, pero la unidad es muy poderosa, las intrigas institucionales de varias personas asustan, los individuos por sí solos no asustan a la administración ni a las instituciones, la masa sí, juega con eso, unidad significa poder, y el poder es muy útil para hacer cambios, las instituciones lo saben, el poder puede hacer que cambien las cosas y por regla general las instituciones quieren que siga todo igual, juega con su miedo.
La cuarta fuerza, los medios, ¿tienes tiempo?, martillea a la institución, los medios son muy útiles si se sabe hacer a los demás partícipes de tu problema, trata bien este asunto, a priori, nadie va a querer ayudarte, a no ser que hagas partícipes a los demás de tu problema, si alguien siente tu problema como propio, entonces puede que te ayude. Aquí están las redes sociales, periódicos, radios, televisión, créeme nunca pensaste que tendrías tanto poder para cambiar las cosas hasta que alguno de estos medios te escucha y se pone en marcha.

Podría cambiar en mucho este pequeño artículo, quería ser bastante sintético de algunas experiencias personales, como la vida es un proceso continuo de aprendizaje si alguien desea aportar algo o aconsejarme estoy abierto a sugerencias y que me lo deje en los comentarios.

El cambio

El cambio no va delante de nosotros y nosotros lo seguimos, va detrás de nosotros y si puede tira de nosotros hacia atrás, constantemente. Los cambios no se persiguen porque no marcan un sendero a seguir, el cambio se produce cuando abrimos nuevos caminos. Nadie dijo que fuera fácil pero es tal la recompensa cuando, aún recorridos pocos metros del origen, se mira atrás y se ve la consecución del cambio que, todo avance, por poco que sea, merece la pena.

Reflexiones sobre el Pacto de Milán

Una vez más acojo con tristeza una vez más estos encuentros 1. Veo a muchos profesionales con grandes ideas, con ideas muy claras pero que no se escuchan, que llegan al simposio con las palabras e ideas grabadas y les cuesta escuchar, les cuesta hacer oídos a argumentos que se salgan de sus estrecheces ideológicas.
No sé quien fue el primero en plantearse los problemas del hambre pero ya hacía resonaba en torno a los años 20. Han pasado casi 100 años y estamos en la misma posición. Veo diálogos enconados, muros en la argumentación, en el consenso porque el problema antes que social, antes que económico, ecológico o agrícola es el problema filosófico. Un problema más profundo que afecta a las entrañas del ser humano, los particularismos. Al igual que el filósofo español Ortega apuntaba en su España Invertebrada, los particularismos es la enfermedad más extendida, también de este siglo XXI, la banalización de las desgracias ajenas, de la falta de empatía; en definitiva de las visiones egoístas y la falta de un proyecto en común que aglutine a todos.
La lucha principal es en contra de esa visión nihilista que tiene occidente y erradicar la banalidad del mal a la que nos hemos acostumbrado.
Los particularismos, el nihilismo o la banalidad no ha sido el mayor de mis asombros, por primera vez he sentido que los jóvenes no tenemos hueco en el mundo intelectual ni técnico ocupado por aquellos que se encumbran como “élites” que pretenden dar soluciones a un mundo que ellos mismos han corrompido. Considero que se produce un colapso de regeneración motivado por la falta de transmisión y conexión entre generaciones. No existe una renovación y, si esta se produce, es de ruptura. Quienes ostentan el poder no preparan a sus sucesores, solo se aferran al propio poder hasta su fin último.
Me gustaría hacer ver que aquí existen dos tipos:
Aquellos anclados en un tiempo pretérito, solo escuchan los ecos del pasado sin realmente vivir, que es algo que se hace hacia adelante, es una actividad que va desde este segundo al inmediato futuro. En cualquiera de sus formas son nihilistas o han entrado en la más pura banalidad.
Aquellos que creen haber creado un proyecto fecundo como resultado de un pacto común, pero es un camuflaje del egoísmo, lleno de verborrea o simplemente la más pura necedad. Estos son los particularistas.
Podrán sonar a pesimismo esta visión del pacto de Milán que no falla en su planteamiento pero sí en su ejecución. Pero no es pesimismo sino advertencia, si ambos tipos son un peligro para la vida privada cuanto no más serán para la vida pública.

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1 Diálogos sobre la Nutrición y Sistemas Alimentarios Sostenibles consecuencia del Pacto de Milán

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Amor, temor y redes clientelares al servicio del Poder

El amor es caprichoso y quienes te han ensalzado un día te querrán ver caer, pero si hay algo más fuerte que la envidia del devaneo caprichoso de los afectos es el poder del temor. Si has acumulado un poder suficiente y este es legítimo y se ejerce con justicia, las envidias te verán como una torre inexpugnable a la que solo los necios intentarían retar, y aunque el temor del propio poder otorga ciertas garantías, las torres siempre son de cristal, el temor es como un globo, puede ser enorme pero basta una aguja para hacerlo desaparecer. Para conservar la torre no dejes que tus enemigos la toquen, descubrirán el truco y una única afrenta dará pie a cualquier otra, los castigos ejemplares hacen torres inexorables. Pero, hay un error en toda esta cadena lógica, como dirían los religiosos, en la persecución del mal uno se aleja un poco de Dios pagando un precio, y exactamente, los castigos ejemplares suscitan venganza, y la venganza hace a los hombres necios, enloquecer hasta tal punto que dejan de temer, la venganza deslegitimiza el poder, y no hay nada más vulnerable que un poder injusto y deslegitimizado. Por eso, son necesarias las redes clientelares, amigos que harán el trabajo sucio por un poco de tu poder. Pero ¿Qué pasa con los amigos?, ¿Son de fiar o, por el contrario, son como los enemigos a los que se debe tratar con precaución? Los amigos son, si cabe, más peligrosos, son lobos vestidos de corderos, por eso, tienen que estar muy cerca, son como las ramas de un árbol, quieren crecer a partir de un tronco, absorber la fuerza central, porque aspiran a ser algo más. Los amigos son como esos árboles de las selvas, algunas ramas generan lianas o raíces, una vez se han anclado al suelo, tienen sus propios nutrientes, y de nada les sirve el tronco principal, una ligera brisa o un golpe bastan para separar la rama de su tronco. Procura que tus redes clientelares no echen raíces, que dependan de tu poder, mantén tu poder como necesario, su poder emana del tuyo.

Reflexiones

Aciago el mundo que nos toca, donde las armas en los países “desarrollados”, junto a las guerras y los fusilamientos los vemos como algo lejano y de otras regiones del mundo. Pero en realidad, solo una metamorfosis ha cambiado su forma, y ésta, los camufla ante nuestros ojos, ante nuestra sociedad, instituciones, calles y ciudades, lo que los hace aún más peligrosos, fusiles que son las manos de los hombres, y las balas, las mentes envenenadas de aquellos que bajo el yugo de la sin razón aniquilan toda esperanza, toda democracia, toda libertad y bondad del mundo.

Ante esta violencia, predadora y convulsa de opresión intelectual, la voracidad de la idea ante la idea del propio pueblo oprimiéndose a sí mismo, se instala el pesimismo. La naturaleza humana puede concurrir de muchas formas y tiene presentaciones desastrosas. Cuando la dejamos aflorar en su parte perversa, y ciertamente la tiene, la vergüenza para la humanidad se instala como pesimismo respecto a lo que somos capaces de hacer o no hacer.