¿Que es desamor?

Desamor es permanecer en un sonoro silencio, una poesía callada, desamor es contener palabras tras los labios, desamor es piel a piel desvanecer una caricia, desamor es una cristalera abierta al deseo de lo irrealizable, desamor es el vacío de la libertad de una noche oscura sin rostro, desamor es el quejido del crepúsculo, desamor es arrancar una lágrima del alma, el vuelo de un ángel en una tarde de invierno, desamor es soledad azul de recuerdos, un soplido de blanco y negro a la realidad, pedirle al mar vientos de perfumes salitres para echar de menos ninguna parte, ningún lugar, ningún tiempo.

Pero sobre todo, el desamor es un amor latente, lacerante, porque no habría desamor sin amor como no existiría el pasado sin el presente, como no sería la muerte sin la vida y como no sería el hijo sin el padre.

Reflexiones

Ante la sociedad moderna, una sociedad violenta y predadora, el hombre ha de ser precavido pero esperanzado al afrontar la debacle, esta pléyade esperpéntica, con aptitud de espera de lo inesperado, creyendo en su propia naturaleza, en la naturaleza humana.
Si bien, el hombre que mantiene litigio, afrenta constante ante esta sociedad, una lucha incesante, agria y dolorosa, no ha de caer en el vértigo del pesimismo, en un limbo de desconfianza. La vida es un tapiz, delante, las miserias del mundo, detrás, las bondades que brinda la vida; el hombre ha de mantenerse con determinación en medio de este tapiz aún en la dificultad, guardarse de las singularidades de estos dos mundos, mirar las cosas por los dos lados y no perder la objetividad que dé luz a su camino.

Reflexiones

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Le pediría al amor que perdone su verbo, amar.

Català

Li demanaria a l’amor que perdoni el seu verb, estimar

English

I would ask love to forgive its verb, to love

Italiano

Vorrei chiedere all’amore di perdonare il suo verbo, amare

Français

Je voudrais demander à l’amour de pardonner son verb, aimer

Deutsch

Würde ich frage die Liebe zu vergeben sein Verb, zu lieben

ελληνικά

Θα ζητουσα απο την αγαπη να συγχωρησει το ρημα της, αγαπω

Destellos

Conjuro de luces como un baile incesante, efímera y astral melodía, un pozo mistérico de recuerdos oníricos.

Qué siente el cosmos cuando tras eones el fulgor de un sueño estelar pierde el aliento aletargado en una amnesia senil, cómo su lustre cada vez más apagado y opaco se vuelve ónix vítreo reflejo de sus deseos, de sus intuiciones.
No hay armonía en el pensamiento, hay enigmáticos anhelos de la psique que desde sus entrañas sensiblemente puede percibir, al igual que aquello que se pierde en un tifón incontrolable de tenebrosas e ignotas tinieblas. Tampoco hay geometría en el conocimiento, como la dorada de las Hespérides, embaucada en un trance óbito, una inmersión en las ruinas de lo hodierno, una espesura plagada de calígine.

Son estas ideas los candiles de nuestros días, ambrosía para la razón, ecce aether para el credo del universo.

A

L’homme comme bête

Aún oigo los latidos de aquella bestia tras la puerta, araña con sus uñas la madera para escapar hasta que sus manos sangran. Aislada de todo todavía sobrevive como si de una fuerza oscura y macabra se alimentara manteniéndola con vida. Al acercarme siento como palpita su negro corazón, y ella, siente mi presencia, lo noto, al otro lado de la puerta. Fúnebre entre tinieblas jurándose salir. Su prisión no dura mucho. Como un delirio onírico, apesadumbrado y taciturno se desvanece cada noche a las profundidades del bosque, en su búsqueda interminable hacia la oscuridad que la humanidad engendra. Deshaciéndose entre la niebla escapa, pero las sombras son efímeras y el sin cara vuelve a su celda al alba y allí permanece hasta que termina el día, allí se oculta ese monstruo como aquello que guardamos y jamás queremos verlo escapar.

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James Newton Howard – The Gravel Road

Songs from a room

Soledad azul de recuerdos se cuelan en la habitación golpeando callados hasta el alma, y es que quien de desamores vive en la tristeza se desvanece.
Los recuerdos hablan otro idioma, silencioso, apenas audible pero para el que escucha con los ojos cerrados es como el lenguaje de las crisálidas, como un suspiro antes de ser inhalado, como una lágrima llamada por el lamento. El recuerdo es así, si no se vence se yace con él.

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Oblivion Astor Piazzolla

Arabesque

Era una noche oscura y tintineaban azules los astros porque era largo el olvido. Cada nota que se esparcía en el cielo como candelas parpadeantes me dolían, como el fuego del que desea y pierde, y yo perdido y abrumado entre astros y oscuridades me soñaba en otro tiempo. Sabes, pocos abrazos iluminan tanto como el que dan las estrellas, orgullosas e impasibles, que todo saben y tanto han visto.

       Sentí bocanadas de aire vacías, sentí morir y nunca quise admitirlo, sobresaltado aparté mi mirada para ver mi reflejo, ¿Quién era aquel del agua, aquel que tanto me miraba, aquel extraño que no se amaba, que vivía de lamentos y angustias?, pobre de él que vivía apenado de ser y siendo vivía apenado, ¿Quién era él para juzgarse?, quería decirle muchas cosas pero sólo le dije una palabra. Perdónate. Y tomé el agua en mi mano y desdibujé su cara, las ondas surcaron los reflejos en la oscuridad cristalina y desapareció… No volví a verle y es que el alma vuelve siempre a su cauce, el dolor es como el agua en una mano si se abre a la vida termina escurriéndose y desapareciendo.

     Volví a mirar al cielo y aquellas que miraban dejaron paso al sol del alba irrumpiendo de forma callada y silenciosa, delicada y temerosa como el que roba un beso que siempre fue consentido.

Gotitas de rocío en la mañana se deslizaron entre la piel de las hojas, acariciadas sacando sonrisas cómplices hasta desaparecer entre los rayos de sol. Me di cuenta de muchas cosas, pero nada fue tan hermoso de ver como esa sonrisa en el espejo del que recibe la vida como algo nuevo, una sonrisa limpia de un niño que no utiliza el futuro para escapar del presente ni el pasado para torturar sus días, era él, desnudo frente al espejo.

Y giró su mirada hacia la ventana, la vida le esperaba para volar.

Monet, Impresion, sol naciente

Impression, soleil levant, Claude Monet, 1872