Reflexiones

No me importa que riesgos entrañe el saber, porque es allí, donde todas las verdades se ocultan y donde nos encontramos algunas noches de otoño, pues si fueran de primavera, mi deseo, no sería pensar, sería, emprender el vuelo, bajo el mismo sol, bajo la misma mirada, y perderme, lejano, en el horizonte.
No he querido prender en suspiros los olvidos de mi vida pasada, viviendo mi aventura, no sé si mía, tuya, suya o nuestra. Aventuras que se elevan en un soplo de aire, más allá de tu calle, más allá de la… nuestra.
No me importa que riesgos entrañe el saber, será otra aventura, desconocida, incierta.

Progreso

Perdonad que recurra a términos tan de mi rama de conocimiento que para algunos, ajenos a ella, resultan, a priori, incomprensibles, mas no temáis que entenderéis.
En mi mundo, en nuestro mundo, no es información lo que falta, es criticidad, no es progreso sino apasionamiento, no es moral sino solidaridad.
Como las plantas atiborradas de nitrógeno, crecen, crecen sin parar, vigorosas, verdes, con ganas de tocar el cielo con cada hoja, mas olvidan otra realidad, una realidad que se esconde bajo la tierra, una realidad que las sustente y les de la vida.
Estas plantas vigorosas, atiborradas, frívolas, son flores de un día, impactan, son vistosas y obnubilan con sus colores y perfumes, son una vanidosa treta hedonista de consumo, porque qué sería el progreso sin el consumo.

Son frenéticos intentos de captar miradas, atenciones en un mundo masificado, absurdo, abrumado por el exceso y la falta, no os dejéis engañar, pues sabéis, que esas frívolas atiborradas, son flores de un día, su mero crecimiento las tuerce y nunca tocarán el sol. Sus raíces, débiles, sin principios, sin base alguna no pueden aguantar el intento de erigir una cultura megalómana, megalítica.

Cuando hay sequía enseguida deja ver sus estragos, deja ver sus miserias, sus desdenes, su devaneo, y se consumen en su propio deseo, quisieran volver a ser raíz y tocan la tierra en un intento desesperado por conocer, por volver a ser, mas su deseo de querer ser y no ser las tortura, como el atado por los narcóticos busca su dosis, porque si algo es adictivo para nuestra sociedad es eso que llaman “progreso”, mas sabed, que lo que vosotros llamáis progreso, yo lo llamo flores de un día, frivolas, vigorosas y atiborradas flores de un día.

¿Que es desamor?

Desamor es permanecer en un sonoro silencio, una poesía callada, desamor es contener palabras tras los labios, desamor es piel a piel desvanecer una caricia, desamor es una cristalera abierta al deseo de lo irrealizable, desamor es el vacío de la libertad de una noche oscura sin rostro, desamor es el quejido del crepúsculo, desamor es arrancar una lágrima del alma, el vuelo de un ángel en una tarde de invierno, desamor es soledad azul de recuerdos, un soplido de blanco y negro a la realidad, pedirle al mar vientos de perfumes salitres para echar de menos ninguna parte, ningún lugar, ningún tiempo.

Pero sobre todo, el desamor es un amor latente, lacerante, porque no habría desamor sin amor como no existiría el pasado sin el presente, como no sería la muerte sin la vida y como no sería el hijo sin el padre.