Quizá algún día volvamos a encontrarnos de nuevo… te vea en la calle, me mires a los ojos y apartes la mirada, vista al suelo y, al pasar por tu lado, se te escape una sonrisa… y… sigamos cada uno nuestro camino… quisieras girarte y mirarme como me alejo… quisieras… porque yo siempre he querido… yo si me he girado y he visto como te alejabas… como te llevabas tu sonrisa… quizá también la mía.
Todavía te recuerdo… no me da vergüenza reconocerlo… por lo menos ahora no me da vergüenza reconocerlo, será porque fuiste lo mejor que nunca he tenido, será porque todavía me consuelo pensando en lo que tuvimos y ya no tenemos.
Mi camino está muy lejos del tuyo… siempre tuvimos vidas muy distintas, pensamientos muy distintos… éramos muy distintos… éramos. Nunca me plantee un somos, un nosotros… solo pensé en que fueras mía, y tú siempre quisiste que fuera yo…
Siempre has sido de esas mujeres que te iluminan cuando todo está gris y oscuro, de las que en días de lluvia te abrazan y te guardan con su paraguas cuando das un paseo, de las que en los días de frío te ajustan la bufanda para darte un beso y de las que en las noche de soledad llenan la cama…
Me arrepiento de que ahora solo seas una figura esculpida en el viento… ahora sólo me queda silencio… silencio y recuerdos.
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Soñando deseos, deseando promesas, prometiendo sueños
Y ahora sólo me queda hacer acopio de mis prejuicios, de mis mentiras, de mis excesos.
Ahora, con los ojos cerrados, hago inventario de derrotas, de todos aquellos momentos en los he fracasado, que por intentar hacerlo todo mejor lo he empeorado, de razones que jamás he tenido, de deseos que aún siguen prisioneros, de recuerdos por los que he llorado, recuerdos por los que sigo llorando, de mentiras que me esclavizan, de verdades que me torturan, de sentimientos que por miedo no expreso, de palabras que no fueron mías, de amigos que volaron y de enemigos que nunca lo fueron, de todas las mañanas que me quedan por ver, de todos los besos que me he guardado, de todas las veces que te he desnudado, de todos los faros que alumbran mi camino y la oscuridad que me acompaña en la penumbra, de los seres que en mi cama me perturban, de ruidos que en la calle me angustian y de todos los silencios que atesoro, de palomas que nunca han volado…
Pero me conformo con ver, manejando su rutina, a seres que ignoro, a coches que truenan, y sin rumbo, se dirigen al final de la calle; me conformaré con contemplar cómo una nube se esfuma en un fondo de cielo gris.
Mia amata Spagna
Porque seguiré cayendo en mis recuerdos, rebuscando en mis cajones llenos de fotos y seguiré emocionándome…
Italiano
Perchè ritornerò alla mia memoria, rovistando nei miei cassetti pieni di fotografie, e continuerò emozionandomi…
English
Because thou wilt back to thy memories, thou wilt rummage in thy full boxes with photos, and thou wilt return feelings to thee…
El país de pandereta
Todos los días me enfrento, ante lluvias y tormento, a la más cruda realidad.
No es por decirlo, pues por todos es notorio, que de aquí al consistorio, huele a corrupción.
Todos, unos y otros, metidos en el caldero, de caciquismo, mentiras y antiguas costumbres; costumbres de antiguo olor a fritanga, en las calles de la plaza, con uno u otro tacón.
Con todo el griterío, del populoso gentío, miro mi reflejo en el río, y no veo más que pura decepción.
Intercambio de palabras, vacías, vanas, eso sí cargadas de mentira, odio y maldad; dos mundos tan distintos, unidos con un único fin pues, desde arriba a abajo, y de derecha a izquierda todos tocan la pandereta, una pandereta que anima las fiestas y el jolgorio, de antiguo viene y ya es tradición, quien lo bautiza de quinta esencia, no se equivoca, no existe en ninguna otra nación.
Y ahora todos cantan, y ahora todos bailan, sin rumbo fijo, sin timón ni timonel, sin vela ni capitán claro que les dirija.
Poco hemos cambiado, en espíritu y alma, poco hemos cambiado, en esa nación gloriosa, que al olor de la rosa, la democracia lleva cadenas, la libertad es mero recuerdo y, una gran fuerza nos dice, nunca dejes para hoy lo que puedas hacer mañana.
Y así concluye este pobre delirio de un español, que al vivir los días que corren y al soñar días mejores, escurre las lágrimas al ocaso y al fin.

