Ruido

Y hubo tanto ruido que al final llegó el final. Mucho, mucho ruido. Tanto, tanto ruido que al final, por fin, llegó el fin. Una revelación entre tanto ruido. Acallé voces. Dejadme escuchar a aquel que con voz tenue me susurra al oído. Quien siempre estuvo. Aquel que queda al deshojar la flor. Aquel que frente al espejo se presenta desnudo cuando cae la ropa. Aquel que por resultado queda en la resta. Diría Mies, menos es más. Hablaría Pablo d’Ors en su biografía del silencio sobre el poder de la resta, se quedaría Gaudí con la deconstrucción del gótico y sería Pablo Picasso el que sustraería elementos hasta quedarse con el desnudo de la forma más pura. Un fuerte soplido, y solo quedará la casa de ladrillo. Un aire rotundo, violento y enrarecido de pulsión de muerte. Un pulso minimalista borrando lo superfluo, lo banal. Quedando lo de valor, lo que de verdad importa.

El significado es de quien lo lea

Desde muy joven la literatura me suscitó gran interés. Recuerdo con rabia una clase de literatura en la que interpretábamos los símbolos que aparecían en libros de Federico García Lorca o Miguel Hernández. Unos señores, muchas veces ni si quiera era el propio autor, decían: el caballo representa la virilidad masculina, el buey como elemento humillado y resignado, el gallo es símbolo de sacrificio.

Para mí, en el momento que lees mis palabras, el texto se vuelve tuyo, evoca tu pasado, presente o futuro, evoca tus recuerdos, tus vivencias, tu mundo interior o exterior ¿Cómo podría quitar yo, el derecho de la autoría, a quien lo ha vivido como propio?, absolutamente no, el texto, en literatura, es de quien lo lee.

Un recuerdo de Barcelona

Demorando el sueño, entre desvelos de mi enfermedad, termino estas letras agradables de Silvia Suárez y Anna-Priscila Magriñá. Letras curiosas, letras atrevidas de un romanticismo catalán, de una sociedad en cursiva, luchadora, revolucionaria, cultural y singular.

Letras que me traen nostalgia de aquellos recuerdos por la ciudad condal que un día recorrí, viví y sentí. Ahora que convaleciente recorro mi casa casi sin poder salir de ella a causa del dolor pienso en un nuevo viaje. Un nuevo viaje a la ciudad de Gaudí, a la ciudad donde pintó Picasso sus señoritas de Avignon, la ciudad del Sant Pau i la Santa Creu, la ciudad del Liceu, la de Narcís Oller o Isaac Albéniz. En algún momento también fue la mía. Me tendré que recuperar un poco aún para emprender algún viaje. Pero me gustaría volver.

Lo más bonito de estas letras es recrearme en el recuerdo. Recordar calles y edificios, recordar cómo huelen las cosas, cómo se sienten las luces. Los cafés que he tomado o recorrer la ciudad en moto, coche, taxi, metro, bus o andando. Las personas que dejo atrás, las que hoy siguen conmigo. Quizá estoy un poco nostálgico nada más.

Camino recorrido

Esperando un milagro o una transformación milagrosa. La metamorfosis de la crisálida en mariposa, negando lo que fue. El pecado en contraposición al modelo de virtud, ¡Qué opaca y reduccionista visión maniquea para invalidar una parte y ensalzar otra! Pretender surgir de las aguas y negar el pasado, rechazar el óleo con el que se te ha ungido. Sin duda, dar a la parte por el todo, una visión sesgada, parcial, hacer de la estrella el cosmos. Soy uno y no la parte, la continuidad del hilo. La mejor versión de mi mismo pasa por perdonar, aceptar, dando el abrazo sincero a mi mismo, a aquello que fui pues forma parte de mi camino.

English

Awaiting a miracle or a miraculous transformation: the metamorphosis of the chrysalis into a butterfly, denying what it was. A sin against model of virtue – how blinded and reductionist the Manichean view to invalidate one part and praise another! Pretending to emerge from the waters and to deny the past – to refuse the oil with which you have been anointed. Without a doubt, to make the part the whole, a skewed view, partial; to make the start as if it were Cosmos. I am a whole not a piece; the continuity of a thread. The best version of myself begins with forgiving, accepting, giving a sincere embrace to myself – to what I was insomuch as it is part of my path.

Montañas infinitas

Tu mano dibuja la silueta de mi futuro, un camino que se surca en el aire. Mi debilidad, mis miedos, he decidido luchar contra ellos. ¿Luchar? He decidido rendirme, no quiero luchar más. He decidido abrazarlos. El abrazo es aceptación. La aceptación es ausencia de sufrimiento. No soy valiente. No soy fuerte. Soy el ser humano. El ser humano de carne y hueso.

Perdiendo el control

Necesitas sentirte seguro, asumir la responsabilidad en todo genera una carga inmensa. A veces, necesitas tomar un respiro y dejarte llevar, mecerte con el aire, dejar el testigo del control en manos de otro. Dejarte amar. Dejarte cuidar.

English

You need to feel safe, taking responsibility for everthing that brings you an inmense burden. Sometimes you need to take a deep breath, and let yourself go, swing through the air, leave the baton of control in the hands of another. Let youself love. Let youself take care.

Popurri

Bogotá, Guatapé, Nemocón, Medellín, Salento, Pereira, Villa de Leyva, Cartagena de Indias, el Valle del Cocora, Isla Múcura. La vida es un viaje. Este es mi viaje, donde mis pies me llevan, lejos, cerca. Aquí y ahora. Todas aquellas historias conforman lo que yo soy. Entonces ¿Qué eres?, ¿Qué soy?, ¿Soy todo lo que he decidido ser?, ¿Qué fui?, ¿Qué seré?, ¿Qué soy para ti? Cierro los ojos. Tomo una bocanada de aire y recuerdo que soy. Expulso el aire por mi boca y aparece esa mágica palabra de presente. Soy. Sin más.

Salento

Chéjov dijo que una frase por hermosa y profunda que sea, sólo surte efecto en personas indiferentes, pero no siempre puede satisfacer al hombre feliz o desdichado, por esa razón, la mayoría de las veces la expresión más sublime de felicidad o desdicha consiste en el silencio; el amor se comprende mejor cuando se calla y un discurso apasionado, pronunciado al pie de la tumba solo conmueve a los extraños, mientras a la viuda e hijos del difunto se les antoja frío e intrascendente.
El café es igual, su sabor y aroma cambia dependiendo del lugar y quien tengas cerca. El café es a veces amargo, y otras veces dulce. Otras veces solo quiero disfrutarlo en el silencio del sillón de mi cuarto.

El pájaro de mi ventana

Él me viene a visitar,
y ni sus colores son hermosos,
ni su canto particular.

Llega ya bien amanecido el día
a posarse sobre las ramas del árbol
que acaricia mi ventana, ahora tan sombría.

Allí aparece cada día,
llueva o haga sol,
haga frío o el día,
como hoy, sea gris.

Él no es nada particular pero
hasta que me lo arrebate febrero
será el pájaro de mi ventana.